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Piqué durante un lance del encuentro en el Bernabéu

España golea a Italia en la noche de Piqué

El central del Barça fue el centro de atención de un dividido Santiago Bernabéu (3-0)

5 min

La polaridad que despierta Piqué entre los aficionados del fútbol por su siempre mordaces apariciones en rueda de prensa y redes sociales, su particular juego más allá del césped, quedó ejemplificada a la perfección este sábado en el Santiago Bernabéu. Mientras la nueva España de Lopetegui, con Isco y Asensio al mando, disfrutaba bailando sobre el verde a Italia (3-0), poniendo pie y medio en el Mundial de Rusia de 2018, en la grada del templo madridista el público asistente volvió a castigar al central del Barça cada vez que tuvo en su poder el balón.

Ni la campaña realizada por el seleccionador y sus compañeros a lo largo de la semana para evitar lo inevitable logró zanjar la división de opiniones sobre Piqué, más silbado que aplaudido por un Bernabéu que no olvida sus colores por mucho que vista y se entregue con la zamarra española.  

Resuelta la duda sobre qué ocurriría con Piqué, lo cierto es que más allá de las incógnitas con el azulgrana el partido dejó bien claro que la nueva España viene pisando con fuerza y que está llamada a hacer, de nuevo, grandes cosas en las próximas citas. Bajo la batuta de Silva y los madridistas Isco y Asensio, encaprichado en exhibir su formidable potencial sea cual sea el contexto, el conjunto de Julen Lopetegui dominó, maniató y se exhibió ante una Italia rendida al talento español.

De principio a fin

La superioridad de España fue tan insultante que solo por ello se entiende que un 3-0 contra toda una selección italiana deje un sabor de boca agridulce, viendo lo abultado que pudo haber sido el marcador de no ser por la falta de acierto arriba de un combinado capaz de todo.

Con Asensio paseando su talento e Isco asumiendo galones, la magia de Silva, la pausa de Iniesta, la seguridad de De Gea y el trabajo de hombres como Koke o Busquets, tan solo bastaron 13 minutos para que España se pusiera por delante. Un gran gol de falta del centrocampista de Benalmádena (1-0) supuso el primer golpe a una Italia desconcertada, superada constantemente por el fútbol rival y sin soluciones ante tal desdicha.

Isco dejó muestras de su enorme talento

Isco dejó muestras de su enorme talento / EFE

El tanto de Isco dio paso a unos minutos de descontrol donde ambos conjuntos pudieron hacer un gol que tan solo llegó, una vez más, a través de las botas del madridista. Desde la frontal, el 22 de España controló, se acercó al balcón del área y le pegó a la perfección con su pierna izquierda, la teórica menos buena, para situar el 2-0 con el que se llegaría al descanso.

El regreso de Villa

La segunda mitad fue un monólogo de España, que se encontró cada vez más cómoda y pudo ampliar su ventaja en multitud de ocasiones. Con el italiano Giampiero Ventura en el banquillo sin querer mirar el baño que estaban sufriendo los suyos, Buffon fue salvando a Italia hasta que dijo basta. En una rápida acción por banda derecha de Sergio Ramos, animado en la búsqueda de su gol, Morata se reencontró con el Bernabéu (76') y lo hizo para establecer el 3-0 definitivo.

Con todo resuelto, el público del Bernabéu enloqueció con la entrada al césped de David Villa. El asturiano se llevó la ovación de la noche en su vuelta tras tres años de ausencia y arrancó los aplausos de un estadio que volvió a demostrar que no perdona ni perdonará a Gerard Piqué.