El precio del fútbol aleja a las familias de los estadios

El coste de las entradas se está convirtiendo en muchas ligas del mundo en un impedimento para acudir a los campos

Aspecto del Coliseum Alfonso Pérez en el partido de liga entre el Getafe y Espanyol / TWITTER
16.04.2018 00:00 h.
5 min

El fútbol ha dejado de ser un plan para ir en familia al estadio un fin de semana cualquiera igual que se va al cine o al teatro. Se ha convertido, sobre todo en la liga española, en un lujo cada vez más alejado de las familias. Un problema para crear afición, pues los clubes con sus políticas de precios apenas piensan en todos aquellos que se quedan fuera sin poder ver fútbol.

La mejor forma de comprobarlo es intentando comprar tres o cuatro entradas para ir a pasar un buen rato con los más allegados y animar a tu equipo del alma. Dando una vuelta por las taquillas de los clubes de Primera División, y dejando al margen las entradas vips, uno puede encontrarse precios que van desde los 40 euros hasta los 180 euros. Hay honrosas excepciones, como entradas a 20 euros en Mestalla o a 25 en el Sánchez Pizjuán, por ejemplo. Pero la media está en 70. Así que hagan cuentas para un tranquilo plan familiar.

Un producto de lujo

Todo forma parte de un proceso de elitización. Ahora el fútbol es un producto de lujo que además es vendible y exportable. Demanda hay. A los dueños del negocio no les interesa las características de esa demanda. En las ciudades más turísticas a los equipos les compensa entrar en la oferta de ocio de los visitantes, que pagan esos altos precios sin problema porque un día es un día, como si de una atracción más de la ciudad se tratase.

El RCD Espanyol prevé cada domingo diversas actividades para atraer a las familias

El RCD Espanyol prevé cada domingo diversas actividades para atraer a las familias / RCDESPANYOL.COM

De esta manera, todos los clubes pueden aprovecharse del turismo, ya que la inmensa mayoría de las instituciones que integran la Primera División están ubicadas precisamente en las zonas más visitadas del país: Madrid y alrededores; Barcelona y alrededores; Valencia y zona de Levante, Andalucía, País Vasco y Canarias.

Salario medio del hincha

Para una correcta comparación entre España y otros países con mucha afición futbolística como el Reino Unido, Alemania o Brasil, por ejemplo, es bueno confrontar el precio de las entradas de fútbol con el salario medio de la población. Así se puede ver el porcentaje semanal de sueldo que se destina a una entrada en cada uno de estos lugares.

El salario medio en el Reino Unido son 3.700 euros euros (841 € por semana). Comprar una entrada para un partido de fútbol de la Premier League, a 75 euros de media (las más caras del mundo), significa el 9% de los ingresos semanales. El salario medio en Alemania alcanza los 3.980 euros (897 € por semana). Adquirir una entrada para un encuentro de la Bundesliga, a 32 euros de media (bastante más baratas que las alemanas y españolas), supone el 4% de los ingresos semanales de los alemanes.

Grandes diferencias

Sin embargo, el salario medio en España está estancado en los 1.800 euros (414 € por semana). Una entrada para un partido de liga, a 70€ de media, le supone a un español el 17% de los ingresos semanales. Brasil, aunque parezca mentira, está en una situación parecida. Allí el salario medio es de 700 euros (161 € por semana). Con un precio medio de 27 euros, la compra de una entrada para un encuentro de fútbol también le supone a un brasileño otro 17%.

Aficionados del FC Schalke 04 en su partido de hoy en la Bundesliga contra el Borussia Dortmund / EFE

Aficionados del FC Schalke 04 en su partido de hoy en la Bundesliga contra el Borussia Dortmund / EFE

Lo malo es que a veces, en todos los rincones, estas cifras se disparan. En la final de la pasada Copa Sudamericana entre Flamengo e Independiente, los valores de las entradas en Maracanã se asemejaron a los de la final de la Champions League. Los trabajadores tenían delante un muro económico infranqueable.

La hinchada flamenguista, tradicionalmente formada por las clases más humildes, demostró su indignación a su manera: invasión del estadio. Sucede de cuando en cuando: cientos de aficionados abalanzándose sobre los tornos y accediendo sin entrada al campo. Y es que hace años podían ver los partidos de su equipo sin problemas, pero ahora el dinero no les alcanza para comprar las entradas en países donde el fútbol está hasta tatuado en la piel. Es decir, un auténtico problema social.

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