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Philippe Coutinho, con Brasil, no saldrá del Liverpool para jugar en el Barça / EFE

El Barça se la pega en el mercado de fichajes

El club fracasa al no hacerse con Coutinho ni Di Maria en su intento de mejorar la plantilla

4 min

El Barça de Josep María Bartomeu, no de Ernesto Valverde, ya puede decir bien alto que el verano de 2017 ha sido el verano más negro que se recuerda en la historia azulgrana en muchísimos años. El esperpento mostrado en la política de fichajes, iniciado con las idas y venidas por Verrati, y culminado con la absoluta incapacidad antes del cierre del mercado para cerrar un acuerdo con alguna de las opciones para reforzar la plantilla, o sea Coutinho o Di Maria, pone en el disparadero a la dirección deportiva del club, que mucho deberá explicar semejante ridículo.

Todo se sabrá a partir de las 12 horas de este sábado cuando Albert Soler, director de deportes profesionales, y de Robert Fernández, el secretario técnico, ofrezcan una rueda de prensa para explicar las últimas horas del cierre de mercado. Una comparecencia convocada con urgencia y que se presenta caliente por la desoncertante política de fichajes que se ha llevado a cabo, llena de contradicciones, falsedades y desencuentros.

Ni una operación

Dijo Robert el lunes que vendría "uno o dos jugadores". Y hasta Valverde, en Mendizorroza, manifestó su deseo de tener una "equipo mejor, más competitivo". Pues no. Ni una sola de las primeras opciones le salió bien al Barça. Ni las que pudo haber pensado como segundas opciones. El cierre del mercado fue un fracaso absoluto, sin cuajar ningún fichaje por cuestiones económicas al no poder convencer con euros al Liverpool para traer a Coutinho o al PSG por Di Maria. 

También se demostró la escasa habilidad para encontrar equipo para Arda Turan, Vermaelen y André Gomes. Si, en cambio, pudieron salir Munir (Alavés) y Douglas ( Benfica), dejando ahora una plantilla algo extensa y envejecida para Valverde.

Mala impresión

La sensación es que el fichaje de Neymar ha hecho daño. Incluso hasta el punto que el club dirigido por Bartomeu ha perdido el atractivo que siempre ha tenido. Da la impresión que los agentes y directivos tratan al club de tú a tú, y que a los jugadores tampoco les importa mucho vestirse de azulgrana. Además, se nota un vacío cuando más se necesitan explicaciones, sin saber nada estos últimos días de Pep Segura, el nuevo manáger deportivo, el vicepresidente deportivo, Jordi Mestres, ni el presidente, Josep Maria Bartomeu. 

A falta de sus jefes, Robert deberá justificar la inversión de 187 millones de euros después de recibir 222 millones de euros por Neymar. El gasto de 40 millones por Paulinho, 30 millones por Semedo, 12 millones por Deulofeu y 105 millones por Dembelé. Y, como no, el descarte de Seri, las palabras de Unay Emery sobre el "desinterés" por Verrati y la negativa de ingleses y franceses por Coutinho y Di Maria. Muchas explicaciones para justificar una plantilla que ha quedado aparentemente peor que la formada la campaña pasada. Pero sigue Messi. Sin firmar, por eso.