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André Gomes pelea un balón con el delantero danés del Celta Pione Sisto en el partido de este martes en el estadio de Balaídos / EFE

El Barça no cede con diez en Balaídos

El conjunto de Ernesto Valverde empata ante el Celta (2-2) con un equipo repleto de suplentes y con Sergi Roberto expulsado

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Con la cabeza y las piernas puestas en el Wanda Metropolitano, sede de la Copa del Rey del próximo sábado, el FC Barcelona ha conseguido un empate (2-2) en Balaídos que le acerca, si no lo estaba, a un tcampeonato que ya solo tiene como desenlace coger la liga con las manos y mostrarla a sus aficionados. Los suplentes cumplieron el guion una semana después de la debacle de Roma, una derrota que en el curso liguero por suerte no parece haber hecho mella.

Acudió el equipo de Ernesto Valverde con un montón de sus estrellas en el banquillo o en Barcelona, o sea Messi, Suárez, Iniesta, Rakitic, Piqué y Busquets, y con muchos objetivos: acelerar el desenlace del campeonato, terminar con el funesto historial de naufragios en Balaídos, cerrar la herida de la Champions y darle aire a los titulares de cara a la final de Copa contra el Sevilla.

Estreno en la liga

Con estos "deberes" saltó al terreno de juego ante un equipo que siempre le ha puesto en problemas. A rachas, con oportunidades y con un fútbol muy vistoso para los aficionados, Ousmane Dembéle, en el minuto 36, aprovechó un asistencia de Paco Alcácer para lograr su primer gol en la liga. Ventaja que duró bien poco al aprovechar Jonhy una contra en el último minuto de una primera parte entretenida.

La salida de Leo Messi en la segunda parte obligó al Celta a dar, no un paso, sino muchos pasos atrás por el pánico que supuso para el conjunto celeste la presencia del astro argentino. Y como no, a los 18 minutos de la reanudación, Paulinho empujó el balón para colocar de nuevo ventaja en el marcador para los azulgranas.

Para entonces, el Celta ya había dado muestras de cansancio. Parecía que todo se acababa hasta que a falta de 20 minutos Sergi Roberto vio la roja tras una escapada de Iago Aspas. Tarjeta que no le impedirá jugar el sábado en Copa, pero que dio alas al conjunto gallego en la recta final del encuentro y que sirvió para que el mismo Aspas, ayudado con el brazo, lograse el empate en el  37. Unos minutos finales vibrantes que el Barça supo aguantar en este interminable recorrido hacia el título, con 40 partidos sin perder. Ahí es nada.