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Una imagen del derbi del año pasado entre Barcelona y Espanyol / RCDESPANYOL

Barça-Espanyol: un choque de ideologías

Llega el derbi en pleno rodillo soberanista con dos clubes etiquetados politicamente

9 min

Vincular fútbol y política en la actualidad es un vicio habitual y perverso. Y todavía más en Cataluña, donde el delirio independentista de esta semana ha salpicado a todo cuanto se mueve en cualquier rincón de la comunidad catalana. Incluso en el derbi de este sábado, cuyo escenario deportivo estará marcado por los numerosos tics políticos que culés y pericos manifiestan constantemente, con dos comportamientos bien opuestos.

El espectáculo estará en el terreno de juego, con dos modelos deportivos bien diferentes liderados por Ernesto Valverde y Quique Sánchez Flores. También en el palco, con dos economías distintas, pero sobre todo, con dos gestiones marcadas a fuego: el animoso y esperanzador proyecto de Mr Chen, y la caótica y desesperante dirección de Josep María Bartomeu, con una moción de censura soplándole el cogote desde horas antes del enfrentamiento.

Dos supuestas fotografías

Sobre política ya es otra cosa. Culés y pericos, históricamente, han sido relacionados con ideologías antagónicas, identificando los ciudadanos siempre el FC Barcelona con las tesis más nacionalistas e independentistas, y el RCD Espanyol con sentimientos españoles y conservadores. Identidades nacionales complejas, empezando si se quiere por el origen de ambos clubes: extranjero para quienes se apropian del catalanismo para sus colores, y catalán para quienes son reconocidos por una gran mayoría como españoles.

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu / EFE

Josep María Bartomeu, presidente del FC Barcelona / EFE

La cuestión es que tanto unos como otros no pueden evitar cerriles posiciones y ciertos tics ideológicos que impiden no confundir política y fútbol. Incluso con interpretaciones a discusión, sobre todo para el Espanyol, que se esfuerza continuamente en reivindicar su gen catalán, este año superior a sus rivales, al contar en su plantilla con 12 jugadores nacidos en Cataluña, por solo seis del Barcelona.

Adhesión y rechazo

El Barça afrontará el derbi después de adherirse hace unos meses al Pacte Nacional pel Referèndum, la plataforma que aglutinó a partidos y entidades partidarios de la consulta por el referéndum sobre el futuro político de Cataluña y que firmaron antes del verano más de 4.000 entidades. Su adhesión generó un debate entre partidarios y contrarios dentro y fuera del club, que el propio Bartomeu tuvo que salir al paso. Para el presidente en ningún caso la posición del Barcelona pudo ser interpretada como una adhesión a favor o en contra de la independencia, sino que sencillamente se habían limitado a seguir su cultura “barcelonista y catalanista”.

El RCD Espanyol prefirió mantenerse al margen de esta plataforma. Su posición de neutralidad, criticada por algunos ilustres pericos, como el expresidente Joan Collet, fue defendida por el consejero delegado, Ramon Robert: “El RCD Espanyol no emite nunca posicionamientos sobre ámbitos que considera de estricta naturaleza política y, por tanto, seguirá colaborando con todas las instituciones y organismos que traten y potencien el ámbito del deporte”.

La hinchada perica

La política divide, pero también une. El derbi, después del órdago soberanista que está enfrentando a unos y a otros, servirá para que ideologías opuestas se unan por un día detrás del balón.

El Espanyol, cuya directiva ya no destila la sangre nacionalista de los hermanos Sánchez Llibre o del propio Joan Collet, seguirá el partido desde posiciones políticas bien reñidas. Los independentistas han ido ganando posiciones en el club blanquiazul, a través, sobre todo, de los pericos Gabriel Rufián (ERC), la diputada Titon Laïlla (JxSí) y Jordi Turull (JxSí).

El conseller Jordi Turull es un gran seguidor del RCD Espanyol / EFE

Jordi Turull es un gran seguidor del RCD Espanyol / EFE

El conseller Turull es un hincha confeso del Espanyol desde que su abuelo empezó a llevarlo al viejo estadio de Sarriá. Su problema es que ahora es el blanco de todas las críticas de los aficionados pericos cuando lo ven sentado en la llotja del Camp Nou siguiendo al conjunto azulgrana, como sucedió en la pasada Supercopa.

En el lado diametralmente opuesto de los separatistas están los conservadores Xavier García Albiol y Jorge Fernández Diaz (PPC), socios del club, además de Fernando de Páramo (C’s), simpatizante del Espanyol y gran tertuliano de fútbol antes de pertenecer al partido de Albert Rivera.

La hinchada culé

El Barcelona, por su parte, expondrá en las gradas del Camp Nou todo su armamento político, que es bien poderoso. Dentro de la directiva hay un movimiento claramente político a través de Carles Vilarrubí. El vicepresidente responsable del área institucional presenta un marcado perfil nacionalista, en la órbita independentista, y es una figura clave del posicionamiento del club a favor del derecho de Cataluña a decidir su futuro. En el otro bando están el vocal Javier Bordas, muy próximo al PP, o el ejecutivo Albert Soler, director de deportes profesionales del club, que fue secretario de Estado para el Deporte con el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y también exdiputado del PSC.

En cuanto a los políticos que profesan la fe azulgrana, la lista es eterna. Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Lluís Llach (JxSí), Inés Arrimadas y Albert Rivera (C’s), Albano Dante Fachín (CSQP), Andrea Levy (PPC) o el exconcejal de CiU Pere Soler, el “desparecido” nuevo jefe de los Mossos, un independentista convencido, culé hasta la médula y declarado antiperico. Todos ellos, como se ve, de ideologías bien diferentes, pero de unos únicos colores.

Los aficionados independentistas

Ante semejante panorama, no puede relegarse a un segundo plano cuáles son los seguidores más independentistas. De los últimos datos del barómetro del CEO, realizado la primavera pasada, se muestra que más del 60% de los seguidores del Barça estarían a favor de la independencia, mientras que casi un 34% estarían en contra y casi un 6% asegura que no lo sabe o no contesta. Con respecto al Espanyol, más de un 42% de los seguidores estarían a favor de la independencia, casi el 53% estarían en contra y más del 5% asegura no saberlo.

Vista general del estadio del Nou Camp / EFE

Vista general del estadio del Camp Nou / EFE

Puede que con todo lo sucedido esta semana ahora los resultados fuesen otros. Por eso cuando resuene este sábado el grito de “independencia” en el minuto 17 y 14 segundos del primer tiempo habrá que ver si lo hace con más fuerza que nunca. 

Será uno de los referendums que concitará el duelo entre culés y pericos. El otro será al inicio del encuentro por la gestión de la directiva del Barça tras la esperpéntica política de fichajes en el mercado de verano. Y quien sabe si se continuará al final del partido según sea el resultado. Pero eso ya será otra historia.