El deporte catalán soberanista se queda en fuera de juego tras el 10-O

Frenazo a los planes inmediatos para la participación de Cataluña en torneos y organismos internacionales tras la suspensión de la independencia

13.10.2017 00:00 h.
7 min
El Camp Nou se ha convertido en uno de los altavoces del movimiento independentista / EFE

Ni Nations League, ni Comité Olímpico Internacional (COI) ni liga nacional que venga en gana. La suspensión de independencia de Puigdemont después de anunciarla ha tirado por la borda el plan inmediato que el deporte catalán independentista había puesto en marcha. Ahora toca esperar su tiempo, no se sabe cuánto, mientras todos los movimientos previos se han quedado en un claro fuera de juego.

La actuación del presidente Puigdemont en el hemiciclo del Parlament el 10-O paralizó el procés particular de las plataformas y organismos deportivos catalanes para obtener su reconocimiento internacional, y su derecho a convertirse en miembro del Comité Olímpico Internacional (CIO) acabando, por tanto, y al menos por este momento, con el anhelo de ver competir como un estado libre a Cataluña frente a cualquier país del mundo.

Partidos internacionales

El deseo de los dirigentes deportivos desde un primer momento ha sido que la competición deportiva fuese el primer ámbito, en que la sociedad catalana y el mundo, identificaran que había un nuevo estado. Así, cuando en un partido internacional de básquet o de fútbol participase Cataluña, el objetivo para ellos ha sido visualizar qué quiere decir la independencia y situar a Cataluña en Europa y el mundo.

Esta aspiración recibió los días previos al referéndum del 1-O un espaldarazo por diferentes motivos: la manifestación de las federaciones deportivas catalanas y numerosas entidades deportivas en favor de la democracia y la libertad por la macroperación policial del 20 de septiembre; la actividad de la campaña 'L’Esport pel sí', donde dirigentes y deportistas debatieron durante semanas argumentos económicos, estructurales y sentimentales para competir bajo la estelada, y la victoria de Eslovenia en el último Europeo de Básquet, instrumentalizado como ejemplo para Cataluña, tanto en su pasado político como en su presente deportivo.

Pancarta mostrada en el Camp Nou en los últimos encuentros del Barça / Crónica Global

Pancarta mostrada en el Camp Nou en los últimos encuentros del Barça / CG

Estos fueron los tres factores principales para dar un paso al frente y comenzar a materializar el derecho de ver a la selección catalana jugando con normalidad en competiciones oficiales internacionales en cualquiera de los deportes.

Carta al COI

Envalentonados por la cuestión catalana, el 27 de septiembre el Comité Olímpic Català (COC), compuesto por 59 federaciones deportivas, personas y entidades, a través de su presidente, Gerard Esteva, envió una carta al COI informando de la situación política en Cataluña y la voluntad de volver a pedir de nuevo el reconocimiento internacional de forma inmediata --ya se hizo en 1991, víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona-- en el caso de que el “sí” a la independencia ganase el referéndum del 1-O. Con esta misiva el COC quería cerrar la etapa que ha llevado a cabo durante mucho tiempo concienciando los “méritos y derechos del deporte catalán” para que de una vez por todas se convirtiese Cataluña en miembro del COI una vez lograda la independencia.

Este era uno de los anhelos del deporte independentista de estos días, que ahora queda en agua de borrajas. El plan consistía en que con la separación de España y el reconocimiento de la UEFA, Cataluña participaría en campeonatos que sirviesen como escaparate internacional, como la Nations League, un nuevo torneo de fútbol de selecciones absolutas que se sortea el 24 de enero y que comenzará en septiembre del año que viene.

El Comité Olímpico Catalán pidió la adhesión al COI si Cataluña se independizaba

El Comité Olímpico Catalán pidió la adhesión al COI si Cataluña se independizaba

Las expectativas actuales del 'posprocés' harán que no se llegue ni en el mejor de los sueños al sorteo, pues la Federación Catalana de Fútbol (FCF) debería obtener la oficialidad internacional para convertirse en la 56 federación del continente afiliada a la UEFA. Y este ingreso no se logra de un día para otro --Kosovo necesitó ocho años--, por lo que difícilmente  participaría en este torneo calificado de tercera categoría mundial, al estar por debajo de la Eurocopa y el Mundial de Fútbol.

Ineficaz presión

No participar en la Nations League supone un jarro de agua fría sobre uno de los objetivos principales en la hoja de ruta del deporte soberanista: comenzar a lucir la elástica catalana en competiciones oficiales de fútbol por el impacto en las conciencias de una Cataluña independiente. En esa cruzada no solo se quería que la FCF se involucrase en los organismos internacionales caso de una DUI, sino también, y como se ha comprobado estos días, con la adhesión de la federación de fútbol a la declaración de independencia, como ha presionado la Generalitat, suponía un reto a los organismos nacionales, algo que hubiese supuesto un problema para el fútbol catalán, pues peligraba la disputa de los partidos de la próxima jornada donde hubieran equipos catalanes, ya que comprometía su continuidad en la competición al saltarse la Ley del Deporte vigente.

Sin saber lo que hubiese sucedido de haberse declarado la DUI, si es cierto que el presidente de la FCF, Andreu Subies, no hubiese estado probablemente por la labor de hacer un movimiento inmediato que pudiese excluir a los clubes catalanes de la competición, tanto por su grado de responsabilidad, como por su buena relación con la Real Federación Española de Fútbol, dejando en muy mal lugar al deporte catalán soberanista. Visto lo visto, ahora en claro fuera de juego.

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