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Ernesto Valverde durante una rueda de prensa / EFE

La cuenta pendiente de Valverde con el Espanyol

El técnico del Barça nunca ha ganado en el RCDE Stadium en partido de Liga

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Ernesto Valverde vuelve a enfrentarse a un equipo que en su día fue el suyo. El 'Txingurri' visita como foráneo una vez más el RCDE Stadium, el estadio que cuenta con una puerta de acceso que lleva su nombre como homenaje al técnico que se quedó a las puertas de lograr la UEFA en una fatídica tanda de penaltis de una lluviosa noche en Glasgow. Junto a la emotividad y la liturgia de quien se reencuentra con viejos conocidos, al actual entrenador del Barça no se le olvida lo complejo que le está resultando vencer en el templo blanquiazul del RCD Espanyol.

En sus anteriores cinco visitas a Cornellà-el Prat en el campeonato de Liga, Valverde nunca ha logrado vencer en el RCDE Stadium. Dos equipos distintos, resultados similares. En sus cuatro apariciones ligueras con el Athletic Club de Bilbao, el técnico acumuló tres derrotas (3-2 en la 13/14, 1-0 en la 14/15 y 2-1 en la 15/16) y un empate (0-0 en noviembre de 2016). Con el Valencia, en la que fue su primera aparición en el recién inaugurado campo blanquiazul, tampoco pasó del empate con un 3-3 en abril de 2013. Seis años después, ni rastro de victorias.

Ernesto Valverde y Quique Sánchez Flores antes del inicio del derbi

Ernesto Valverde y Quique Sánchez Flores antes del inicio del derbi / EFE

En Copa, la singular alegría

La única ocasión en la que el 'Txingurri' saboreó la gloria de vencer en el RCDE Stadium fue en Copa del Rey. Si bien es cierto que hace tan solo unas semanas, en su primera presencia en el estadio blanquiazul con el Barça cayó derrotado tras el tanto de Óscar Melendo, - es el único triunfo del Espanyol ante el Barça desde que se inaugurara el campo en 2009 -, el torneo del KO sí le trae buenos recuerdos a Valverde.

El cuatro de marzo de 2015, en unas semifinales coperas, el conjunto vasco certificó su pase a la final dejando en la cuneta al Espanyol con un 0-2, en la que sigue siendo la única alegría del técnico cacereño en la vuelta a la que un día fue su casa.