Menú Buscar
Leo Messi celebra su gol ante el Girona / EFE

Messi no se cansa de ganar

El Girona pecó de exceso de atrevimiento y acabó cayendo ante un Barça letal (6-1)

6 min

Leo Messi no entiende de colores. Ni de rivales. Tampoco de planteamientos. Ni de rachas. El futbolista del Barça vivió un día más en la oficina. Poco le importó que el oponente fuera un Girona más orgulloso que nunca y con ganas de gesta. Tocó remontar y en poco más de media hora lo hizo. Jugando con el espacio que Pablo Machín le privó en Montilivi con un marcaje al hombre, el argentino disfrutó e hizo disfrutar con un fútbol excelso con el que acabó con las esperanzas gerundenses de lograr la hazaña a la vez que ampliaba su lista de víctimas. Una más (5-1).

Si el martes en Londres logró ver puerta ante el Chelsea, tras nueve encuentros ante los 'blue', días más tarde añadió el nombre del Girona a la larga nómina de equipos que han sufrido un gol del azulgrana. En Liga, ya son 36. En medio de un Camp Nou que volvió a vestirse de amarillo para pedir la libertad de los políticos presos, con Òmnium Cultural haciendo de las suyas en los alrededores del estadio, Messi optó por dejar las gestas para otro día y lo hizo con un repertorio exquisito de cómo definir de cara a gol. Haciendo sencillo lo complicado y con un libre directo por debajo de la barrera, la estrella culé finiquitó un bonito e inédito derbi catalán.

Pancartas con el mensaje de libertad en el Camp Nou

Pancartas con el mensaje de libertad en el Camp Nou / EFE

Siete goles en total fueron el premio por el buen hacer de ambos conjuntos, aunque la diferencia final que se reflejó en el marcador fue un excesivo castigo para un atrevido Girona que no traicionó el fútbol que le ha permitido llegar a la élite, a pesar de ser consciente de que no hacerlo guiaba, por elección divina de Messi, hacia un desenlace final poco halagüeño. 

Fiel a su estilo

El Girona se marchó de la Ciudad Condal con una de aquellas derrotas que refuerzan. Sin complejos, justificando en cada acción la elección de la frase "orgull gironí" que los socios votaron para que apareciera en la camiseta, los gerundenses saltaron al Camp Nou con un atrevimiento que pocos equipos exhiben. Mostrándose en uno de los mejores escaparates del fútbol mundial, los de Machín cayeron pero lo hicieron lanzando un aviso; tienen sed de Europa y mimbres suficientes para imponerse en la pugna por la séptima plaza. 

Portu celebra su gol en el Camp Nou

Portu celebra su gol en el Camp Nou / EFE

Olvidando las precauciones necesarias, el Girona salió a por todas, a jugar de tu a tu al líder de La Liga y se encontró con un gol que propició que todavía se envalentonara más. Quizá, tras ver a Portu festejando su décimo tanto, pensó que podía ser invencible. El murciano se anticipó a un dubitativo Umtiti, le arrebató un esférico y batió a Ter Stegen en el tercer minuto de juego (0-1).

Por delante en el electrónico, los motivos para mantener su atrevida propuesta aumentaron pero en el fútbol actual la felicidad cambia de bando al son de Leo Messi. Cuando y como quiere. El argentino, dinámico y muy participativo, lideró un noche más la remontada del Barça con dos goles, una asistencia y con su figura participando en los cuatro de los seis goles azulgranas.

Reto superado

Que el equipo de Ernesto Valverde siga al frente de La Liga, invicto y con ocho puntos de distancia en relación al Atlético de Madrid no es casualidad. No puede serlo. Los azulgranas afrontaban una de esas semanas enrevesadas donde la sonrisa que parece imborrable en el rostro culé podía acabar convirtiéndose en infelicidad en cuestión de tres partidos. Superado el desafío de Ipurua ante un peligroso Eibar, los del 'Txingurri' salieron ilesos de una floja noche en Stamford Bridge y cerraron su semana 'fantástica' superando al equipo revelación. 

Los jugadores del Barça celebran un gol ante el Girona / EFE

Los jugadores del Barça celebran un gol ante el Girona / EFE

Con Luis Suárez y Leo Messi ampliando sus registros goleadores, Coutinho adaptándose al juego azulgrana con un espléndido tanto, Piqué ovacionado y con el único estímulo negativo ejemplificado en un errático Dembelé que volvió a decepcionar a pesar de disputar todos los minutos, el Barça saldó con victoria una jornada más en un campeonato de Liga donde Messi no se cansa de sonreír, una señal inequívoca de triunfo culé.