Menú Buscar
Cristiano Ronaldo durante el último amistoso de Portugal / EFE

Cristiano se queda solo

La enésima estrategia del portugués en busca de una mejora de su emolumento ha dejado de surtir efecto

5 min

El inicio de las vacaciones, el primer día en la playa, la expectativa de que tu equipo logre dar un golpe de efecto con algún fichaje, la expectación por ver qué ocurre en el mercado estival de las grandes competiciones y el show de Cristiano Ronaldo. Como si se tratara de enumerar tradiciones veraniegas, los disgustos y enfados del portugués han conseguido hacer un hueco destacado en la agenda estival de cualquier aficionado al fútbol. Año tras año.

Siguiendo con la tradición, sin faltar a la cita un verano más, Cristiano ha cumplido. Vuelve a amenazar con su salida. Una táctica hasta la fecha ganadora. Hasta ahora. Conocidas sus particulares maneras de centrar el foco de atención cuando el balón deja de rodar, el ariete del Real Madrid vuelve a acaparar portadas sobre qué ocurrirá con su futuro. En el Santiago Bernabéu o lejos del mismo. El portugués quiere su cuota de protagonismo siempre con Jorge Mendes a su lado haciendo de las suyas.

Los rotativos portugueses anunciado su adiós, otro clásico del verano, en junio de 2017 fue A Bola y este año ha sido el turno de Record. Muchas son las ocasiones en las que se ha dado por cerrada la salida de Cristiano del Real Madrid. Quizá, eso sí, nunca con tanta fuerza. Toda esta especulación mediática se debe a las declaraciones del delantero tras conquistas la tercera Champions League consecutiva. “Fue muy bonito estar en el Real Madrid. En los próximos días hablaré a la afición, ellos siempre han estado de mi lado”, aseguró en el césped del Olímpico de Kiev.

Silencio absoluto

Con el paso de los días, nadie ha logrado escuchar la voz de Cristiano. Ni rastro de esa explicación a los aficionados. Más de dos semanas después, el portugués mantiene el enredo. Una expectación, un suspense y un embrollo que no suele fallarle. Pero, en esta ocasión, nadie se atreve a aventurar nada ni descartar cualquier escenario. Incluso el adiós cuando hace tan solo un año su salida era una opción ínfima e incluso inexistente.

Con contrato hasta 2020, y una cláusula de 1.000 millones de euros que rubricó en su última mejora de contrato en 2016, las cifras que manejan Leo Messi --cerca de los 45 millones de euros-- y Neymar --ronda los 40 en París-- han propiciado una necesidad económica en la estrella madridista. No quiere ser menos. Le desagrada el actual estatus salarial en el que percibe cerca de 22 millones. Hay lío. Incluso en el vestuario.

Cristiano sigue concentrado con Portugal

Cristiano sigue concentrado con Portugal / EFE

Lejos de repetir peticiones de continuidad por parte de sus compañeros, tanto durante la final de Kiev como en los días posteriores, las declaraciones de sus camaradas no invitan al optimismo. Enojados, quien sabe, por la forma en la que expuso su malestar, acaparando toda la atención cuando el madridismo había hecho historia, algunos han dejado de guardar la cara por el portugués.

“Cristiano no es dueño del Real Madrid. Si el presidente (Florentino Pérez) quiere fichar a alguien, lo va a fichar. Pero, porque Cristiano esté... ¿Neymar no puede venir?”, expresó, este jueves, Marcelo

La tristeza de Cristiano

El distanciamiento es evidente. En el Real Madrid se han cansado de la pugna continua con Cristiano. En los despachos y lejos de los mismos. Por su parte, el portugués, de 33 años, quiere llegar hasta el final: renovación con las cifras que exige o despedida.

Recordando su primer gran enfado, cuando tras un encuentro aseguró que “puede ser que esté un poco triste, cuando no celebro los goles es porque no estoy feliz. La gente dentro del club saben por qué”, allá por 2012, los años han pasado y la relación entre las partes sigue fisurándose

Contando los días para que alguna de las partes aporte algo de luz al asunto, muchos son los que ya vislumbran que el tradicional abrazo entre Cristiano y el Real Madrid post discusión podría acabar en un adiós definitivo. Sea cual sea el final, Jorge Mendes tendrá algo que decir. Para variar en el verano de las tradiciones.