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Las jugadoras del Barça celebran el título de Copa / EFE

La Copa femenina de la desigualdad: ni Reina ni dinero

La última final copera evidencia las desemejanzas entre el fútbol de hombres y el de mujeres en España

06.06.2018 00:00 h.
6 min

Transcurridas unas cuantas horas, la final de Copa de la Reina entre FC Barcelona y Atlético de Madrid sigue dando que hablar. Una buena noticia si el tema a tratar se centrara tan solo en el fútbol. Concretamente, en el elevado nivel futbolístico que se vio en Mérida. Sería un motivo de felicidad si se charlara del épico tanto de Mariona en el último minuto de la prórroga que dio al conjunto azulgrana su sexto cetro copero ante el imponente equipo rojiblanco. Pero la realidad es otra. Muestra un panorama desolador. El fútbol femenino es menos relevante que el fútbol juvenil. Al menos, para la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).

El merecido protagonismo que se ganaron sobre el césped las jugadoras de una fabulosa final fue arrebatado por dos instantes que nada tienen que ver con el fútbol. Mientras la imagen del presidente de la RFEF, Luis Rubiales, intentando quitar la senyera colocada en el trofeo por Laura Ràfols, capitana culé, copó la atención de los grandes medios, la denuncia sobre la evidente y considerable diferencia en el reparto económico entre el fútbol masculino y femenino ha desatado una controversia que no parece tener solución a corto plazo. Aunque desde la RFEF amaguen con cambios.

Nula compensación económica

Los datos no engañan. Hace un mes, el Barça se embolsó un millón de euros tras su victoria ante el Sevilla en la final de Copa en el Wanda Metropolitano; las chicas saben que no obtendrán ni un solo céntimo por el mismo título obtenido hace unas horas en Mérida. Ganar la Copa de la Reina no tiene mayor compensación que la alegría por haber logrado el triunfo. Nada más. Ni una sola medalla ni un solo euro. Así lo estipula la RFEF. La misma que premia al vencedor de la Copa de Campeones, que disputan los mejores conjuntos juveniles (16-18 años), con 12.020 euros. En la Copa del Rey de dicha categoría se perciben unos 3.000. Ellos sí tienen recompensa.

Mientras desde la patronal y los distintos entes se estimula a los clubes profesionales a dar un paso más en su apuesta por el fútbol femenino, la recompensa para cada uno de ellos puede considerarse exigua. Incluso inexistente. Mientras poder competir en Europa es un sueño que no va más allá de eso (lograr la Champions League es una misión imposible ante el potencial de los conjuntos franceses o alemanes), la finalidad de Barça o Atlético de Madrid es la de imponerse en el campeonato nacional y en la competición copera. 

El Barça logró su sexto título copero

El Barça logró su sexto título copero / EFE

Apostando por fichajes de relumbrón y la aparición de futbolistas foráneas de alto nivel, imponer su autoridad futbolística en los dos torneos nacionales no supone ninguna ayuda económica. Con la Copa de la Reina sin aportar un solo euro, proclamarse campeón de Liga tan solo equivale a 1.352,28 euros. "El campeón será acreedor a un premio metálico de 1.352,28 euros y un trofeo que le acredite como tal, que pasará a propiedad del club que lo conquiste tres veces consecutivas o cinco alternas. El segundo clasificado obtendrá un premio en metálico de 901,50 euros", se puede leer en los estatutos de la RFEF. Minucias si se hace la odiosa comparación.

Una Copa sin Reina

Los problemas no acaban ahí. Otro de los debates que ha generado la final copera es la necesidad de un cambio de nombre en el trofeo. Sumándose a las peticiones que se han ido realizando en otros deportes del ámbito femenino, muchas son las voces en el fútbol que piden que la Copa deje de ir acompañada del concepto "Reina". Su majestad ni está ni tampoco se la espera en el palco de cualquier competición femenina. La denominación de Copa de España coge fuerza.

Luis Rubiales, presidente de la RFEF, asiste a la final en un palco sin la Reina Letizia

Luis Rubiales, presidente de la RFEF, asiste a la final en un palco sin la Reina Letizia / EFE

Como en todas las anteriores ediciones, en Mérida no hubo ni rastro de la reina Letizia. Ocupada en sus quehaceres diarios, asistir a la final de un trofeo que lleva su nombre no fue una prioridad. En este sentido, el trofeo masculino no admite comparación. Conocidas las múltiples polémicas por la pitada al himno nacional, por más controversia que se genere en la previa de cualquier final de Copa del Rey nadie duda que el monarca estará. En la final femenina, sin tanto ruido, no hay manera. Una desigualdad más en un torneo sin Reina ni dinero.

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