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Los jugadores del juvenil del Barça celebran la Youth League / FC Barcelona

Las contradicciones de la Masía marcan la pauta en el Barça

El juvenil se ha proclamado campeón de Europa días después de que Valverde alinease un 'once¡ sin canteranos

6 min

El pasado 17 de abril, Ernesto Valverde apostó en Balaídos por un once titular sin un solo canterano. Por primera vez en 16 años, el Barça compareció sobre el césped sin un jugador de la casa. Un hecho que no ocurría desde 2002. Seis días después de una estampa para el olvido en Vigo, los juveniles azulgranas acapararon elogios y portadas tras proclamarse campeones de Europa. Visto el recital futbolístico de los culés en Nyon ante City y Chelsea, haciendo visibles todas las características de una propuesta futbolística que parecía en el olvido, las dudas asaltaron a muchos aficionados culés: ¿qué es lo que ocurre?

Aunque la decisión del Txingurri de saltar al verde ante el Celta sin ningún canterano disparó las alarmas, lo cierto es que en la Masía sigue existiendo talento. Mucho y del bueno. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana tanto el Cadete A --que ganó por 4-2 al RCD Espanyol-- como el B se proclamaron campeones en sus respectivas ligas con tres y cinco semanas de antelación. Cosechando hasta seis fines de semana a lo largo de esta temporada donde todos los equipos de la base azulgrana han logrado la victoria, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper los canteranos siguen mostrando sus credenciales para creer que hay futuro.

El triunfo del juvenil A en Europa ha propiciado un cambio que deber ser significativo en el futuro de la base de la entidad. Conocedor de que todas sus opciones de dirigir al filial pasaban por proclamarse campeón de la Youth League, una vez celebrado el título, Francesc Xavier García Pimienta era nombrado técnico del segundo equipo culé en detrimento de un Gerard López con el crédito agotado. Valorado como uno de los mejores técnicos de la Masía (llega con el objetivo de salvar al equipo en Segunda División), su continuidad en el Barça B la próxima temporada está garantizada y con ello un cambio de tendencia.

Un ascensor roto

Para comprender la contradicción vivida en tan solo seis días en el Barça solo hace falta echar un vistazo al filial. Antepenúltimo en Segunda División, encadenando cinco derrotas consecutivas, la plantilla del segundo equipo culé está repleta de futbolistas foráneos que nunca antes habían pisado la Ciutat Esportiva Joan Gamper. Utilizando hasta 36 futbolistas en lo que va de temporada, Gerard López no encontró la solución a sus problemas en los múltiples fichajes realizados este verano --con un coste de seis millones de euros-- y ha acabado tirando de juveniles como Jorge Cuenca y Ramón Rodríguez Monchu, que no pudieron viajar a Nyon por el hecho de tener que jugar ante el Rayo Vallecano.

La realidad deja patente que el salto de la Joan Gamper al Miniestadi es un abismo. Un hecho que se amplía hasta el Camp Nou, donde desde la aparición de Sergi Roberto nadie ha vuelto a ver a un canterano asentarse en el primer equipo. El ascensor que permitió en su día ver a Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedro Rodríguez o Sergio Busquets levantando títulos hace muchas temporadas que dejó de funcionar. Para solucionarlo, el Barça ha dado un primer paso.

Los jugadores del filial durante un entrenamiento

Los jugadores del filial durante un entrenamiento / FC Barcelona

Este miércoles, el club azulgrana anunció la destitución de Gerard López y el ascenso de García Pimienta. El exfutbolista azulgrana y uno de los técnicos más longevos de la base será el encargado del filial en lo que resta de temporada y la siguiente sin importar lo que ocurra en relación a la salvación. Ese hecho, requisito indispensable del barcelonés antes de decir sí, fue el tema principal de la reunión del martes en la que se cerró su salto.

La aparición de García Pimienta en el Miniestadi está vista como un cambio en la política culé en la que los juveniles --que conoce a la perfección y con los que ha logrado proclamarse campeón de Europa-- adquirirán un protagonismo hasta ahora inexistente que permita que los títulos cosechados por la base sean sinónimo de canteranos llegando al Miniestadi y el Camp Nou.