Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El patinador ruso Viktor Ahn durante una prueba clasificatoria masculina de 500 metros / EFE

La Comisión Europea pone en peligro el monopolio de las federaciones deportivas

La entidad permite competir en otros torneos al considerar que las restricciones violan las reglas comunitarias de la competencia

6 min

El pasado diciembre la Comisión Europea hizo público un comunicado en el que se indicaba que las reglas de la Federación Internacional de Patinaje sobre hielo (ISU, International Skating Union) son contrarias a las leyes anti-trust de la Unión Europea. En concreto, la ISU tiene una normativa según la cual se pueden imponer fuertes multas o sanciones a los deportistas que, estando afiliados a cualquier federación estatal miembro de la propia ISU, participen en actos deportivos organizados por entidades que no sean miembros de la misma.

La ISU es la única organización reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI) para administrar el deporte de carreras y figuras de patinaje sobre hielo, incluidos los Juegos Olímpicos de Invierno, así como los Campeonatos de Europa y del Mundo de estas especialidades.

Una norma habitual

En realidad, este tipo de normas están presentes en la mayoría –sino todos- los estatutos de las federaciones internacionales y estatales. Según estas normas internas los deportistas con licencia de una determinada federación deportiva no pueden participar en torneos, campeonatos o pruebas de cualquier tipo que no estén organizadas o supervisadas por las respectivas federaciones, en una estructura piramidal que lleva a los mejores deportistas locales a participar en los campeonatos estatales y de ahí a las selecciones nacionales o a los campeonatos internacionales que les corresponda por sus méritos.

En caso de incumplimiento, los afectados se pueden ver sometidos a expedientes que pueden terminar en sanciones que van desde las deportivas, pasando por la expulsión, a las económicas.

Vanessa James y Morgan Cipres en una exhibición esta semana en Milán

Los patinadores Vanessa James y Morgan Cipres en una exhibición esta semana en Milán / EFE

Ahora, sin embargo, en algunos deportes han aparecido empresas organizadoras de torneos diferentes a los oficiales, lo cual ha puesto sobre aviso a las federaciones deportivas, tanto estatales como internacionales.

Estas empresas cuentan con el apoyo de importantes patrocinadores y medios de comunicación, sobre todo plataformas digitales, que permiten ofrecer premios cuantiosos y grandes difusiones que, a su vez, permiten mejorar la capacidad de patrocinio particular de los deportistas o equipos participantes. Para la Comisión Europea estas limitaciones pretenden proteger los intereses comerciales de las propias federaciones internacionales, lo que limita la libre competencia.

La motonáutica se adapta

En este sentido, la UIM (Union Internationale Motonautique) celebró el pasado día 16 de marzo una reunión de su Comité Ejecutivo –Council- en el transcurso del cual se dejaron provisionalmente en suspenso todos los artículos de sus estatutos que preveían sanciones para los deportistas o comisarios que interviniesen en competiciones que no estuviesen bajo el paraguas de la UIM o de sus entidades afiliadas. Una por país.

Aunque, cabe destacar, la UIM no ha aplicado nunca sanciones a los pilotos que han participado en carreras motonáuticas no organizadas por la propia UIM o sus entidades afiliadas.

En el caso de las competiciones de motos acuáticas son varias las organizaciones que desarrollan este tipo de torneos, como por ejemplo la estadounidense IJSBA (International Jet Sport Boat Association) o la británica Powerboat P1 Management Limited, lo que no es del agrado del promotor que tiene el contrato en exclusiva con la UIM para organizar los campeonatos mundiales de motos acuáticas y de Fórmula 1 motonáutica, una compañía denominada H2O Racing.

Uno de los pilotos de las carreras de motos acuáticas del circuito internacional / MIQUEL MALLAFRÉ

Uno de los pilotos de las carreras de motos acuáticas del circuito internacional / MIQUEL MALLAFRÉ 

Un detalle interesante es que el presidente de la UIM, el italiano Raffaele Chiulli, lo es también de la ARISF (Association of IOC Recognised International Esports Federations), es decir, de la asociación de federaciones deportivas reconocidas por el COI, pero que no son olímpicas, como las de automovilismo, motociclismo, polo o pelota vasca, hasta un total de 37.

No hay que perder de vista que las federaciones deportivas, aún siendo “oficiales” y de carácter público son entidades privadas, pero a ellas les corresponde la posibilidad de entregar los títulos oficiales, nacionales e internacionales. Solo ellas pueden expedir el título de Campeón del Mundo, Europa, España o de Cataluña, por poner unos ejemplos.

Escasa validez de la competición privada

Las federaciones conservan el contacto directo con las administraciones públicas a la hora de recibir subvenciones y la vía, más directa, es la participación en los torneos internacionales oficiales, como son los campeonatos continentales y del mundo, así como en los Juegos Olímpicos, torneos para los cuales no tendrán ninguna validez los resultados obtenidos en competiciones privadas.

No consta que otras federaciones internacionales hayan seguido esta vía. Pero el asunto puede generar un efecto dominó pues, a todas luces, resulta muy difícil proteger las propias competiciones prohibiendo a los deportistas participar en competiciones ajenas. La competencia puede llegar a ser feroz.