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La marca Lacoste con el tenista serbio Novak Djokovic en Wimbledon 2017 / EFE

El cocodrilo de Lacoste desea recuperar el trono del tenis

La inversión hecha con el fichaje de Djokovic por 30 millones de euros aún no ha dado resultado por la lesión del tenista un mes después del contrato

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El famoso cocodrilo de Lacoste, icono cofundado por la estrella del tenis René Lacoste hace ocho décadas, se ha propuesto reinar de nuevo en el planeta tenis. Una vez la enseña francesa ha sabido reinventarse para ganar mercado en la moda casual, sabiendo encontrar un equilibrio entre ser una marca deportiva y una firma de moda, ahora ha puesto una sexta marcha en su gran negocio, el del tenis, para recuperar el trono en este deporte a través de su gran fichaje: el serbio Novak Djokovic.

El problema para Lacoste es que la estrategia ha pinchado en sus inicios. La mítica firma del cocodrilo debe ser de las marcas deportivas que más ganas tiene de que arranque de una vez la temporada 2018 de tenis. Su principal apadrinado, Djokovic, lleva cuatro meses sin jugar un torneo oficial por lesión. Y lo peor es que la firma se hizo con los servicios del serbio apenas seis semanas antes de que el tenista dijera adiós a lo que quedaba del curso 2017.

Cambio de ropa

Todo se remonta al 22 de mayo. Ese día Lacoste anunció que Djokovic llevaría su ropa para las próximas cinco temporadas. Quedaban pocos días para que arrancase Roland Garros y la firma francesa se apuntaba un gran tanto. Nada menos que el número dos del mundo por aquel entonces y último ganador del título en París.

El Masters 1000 de Roma, por tanto, se convertía en la última cita donde el tenista serbio vestía los colores de Uniqlo, la firma japonesa que llevaba la ropa deportiva del serbio desde mayo de 2012 por unos seis millones de dólares por temporada.

Novak Djokovic cuando vestía Uniqlo / EFE

Novak Djokovic cuando vestía Uniqlo / EFE

El acuerdo alcanzado con Lacoste ascendió a 30 millones de dólares por cinco años. Y aunque Adidas y Nike ofrecieron contratos más jugosos, el tenista decidió ser la cabeza de cartel de Lacoste y que se lo asociase a partir de entonces plenamente con un nuevo proyecto con las líneas de ropa a su nombre e imagen.

Pero la primera decepción para los intereses del nuevo matrimonio llegó, precisamente, en Roland Garros. Djokovic caía en cuartos. Solo cuartos. El serbio se rehacía con la llegada de la hierba y ganaba el torneo de Eastbourne, cita previa a Wimbledon. Pero fue en la catedral londinense donde llegaría el desastre. Djokovic se veía obligado a retirarse en cuartos de final y pocos días después anunciaba que ya no jugaría más hasta 2018. En total, apenas 14 partidos con el cocodrilo en el pecho.

Igual que otras estrellas

Tal y como hicieron Federer y Nadal, el tenista serbio prefirió curarse bien de su lesión en el codo derecho y retomar fuerzas para encarar mejor la nueva temporada. Después de consultar a distintos especialistas, tomó esta decisión para evitar la dolencia, eso sí cogiendo un período prolongado de descanso que le obligó a renunciar al último tramo de la temporada y a hacer desaparecer de las pistas al icónico cocodrilo de Lacoste.

Su vuelta a las canchas, si no hay sorpresa de última hora, será primero en un campeonato de exhibición en Abu Dhabi y luego en el torneo 250 de Doha. A partir del 29 de diciembre. Ya se le ha visto entrenar duro. Y todo indica que, por fin, podrá verse de nuevo su gran tenis con el que intentará recuperar los galones perdidos. Los mismos con los que soñó la marca francesa cuando decidió apostar por el ahora número 12 del planeta.