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El independentismo se manifesta en un partido de fútbol / EFE

'Club catalán busca liga competitiva para jugar'

Solo la voluntad política y los intereses económicos permitirían que los equipos participasen en competiciones españolas en caso de independencia

9 min

El órdago soberanista ha llegado al deporte. El domingo quiso propinarle un primer gancho cuando el FC Barcelona estiró el brazo para no jugar el partido, amagando, por eso, porque los puntos, como la pela, son los puntos; pero ahora confía dar el golpe definitivo con la proclamación de una hipotética república catalana, donde lo más probable sería buscarse un nuevo hogar para competir, porque las ligas españolas no querrían saber nada de los equipos catalanes y, además, la convivencia cada temporada sería insoportable.

¿Liga catalana? ¿Liga ibérica? ¿Liga extranjera? ¿Liga española? Sin opción de ofrecer competiciones propias, excepto en waterpolo y hockey, no es tan fácil el asunto de adónde ir a parar por la voluntad, la burocracia y el interés de todos los implicados. Solo en unos días, han sido más los portazos que las alternativas, por lo que no sería extraño que algún club acabase poniendo un anuncio para jugar.

Negociaciones por delante

“Si ese proceso avanza, que esperemos que no, los clubes catalanes no podrían jugar en La Liga. Las independencias unilaterales no son a la carta y no sería fácil llegar a un acuerdo. Si hacen un proceso unilateral, igual que se irían de la Unión Europea, los clubes catalanes no podrían jugar en La Liga".

Estas declaraciones de Javier Tebas, presidente de La Liga, realizadas este verano pasado, no son caprichosas ni provocativas, porque para que los equipos catalanes sigan jugando en la liga española mucho trabajo tendrán por delante, en negociaciones, pero también en sentimientos.

La Ley del Deporte

Primero de todo haría falta voluntad política. Para jugar se debería negociar una modificación de la Ley del Deporte, que dice en su articulado que las “sociedades anónimas deportivas y clubes que participen en una competición profesional deberán inscribirse en el registro de asociaciones deportivas correspondiente y en la federación respectiva”.

En el caso concreto del fútbol, por ejemplo, esto implica estar inscrito en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que tampoco deja dudas al respecto en el actual artículo 99 de su reglamento. Recuerda que todos aquellos clubes que quieran participar en competiciones oficiales en España “deberán estar afiliados a la RFEF e integrados en esta, además de en la federación de ámbito autonómico de la que sean miembros”.

El waterpolo es de los pocos deportes que serían competitivos con una liga propia

El waterpolo es de los pocos deportes que serían competitivos con una liga propia / NATACIOSABADELL.COM

Ante esto, los equipos catalanes deberían apañárselas como pudiesen si quisiesen seguir jugando en España, pues ya no les ligaría nada con la RFEF al no contar con una federación dependiente, en este caso la catalana, pues con la independencia dejarían de ser una comunidad autónoma integrada en el Estado español.

No solo perderían sus derechos de participar en una competición donde “solo permite jugar a equipos españoles”, como dice la Ley del Deporte, sino que tampoco podrían participar en competiciones internacionales.

El caso andorrano

La solución pasaría por adscribirse a otra Territorial o negociar una modificación de la Ley del Deporte para conseguir la admisión. Como hizo Andorra, cuyos clubes pueden jugar las competiciones españolas gracias a la disposición adicional  17ª de la Ley del Deporte que dice que todos los clubes andorranos que “participan en competiciones oficiales en España, sea cual sea la modalidad, están inscritos en la federación española correspondiente”, tanto en la RFEF como en el resto de modalidades deportivas. Eso sí, modificación que solo podría llevar a cabo las Cortes Generales.

Pero ni esto pinta bien ahora. El presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete, aseguró el día de la huelga en Cataluña del 3-O que la Ley del Deporte sufrirá modificaciones pero “sin contemplar nada” respecto al hipotético escenario de una república catalana. "Vamos a modificar la Ley del Deporte, está en nuestra hoja de ruta desde hace dos meses porque es del año 1990, pero esa modificación no la contemplamos", señaló Lete, dejando así un escenario en el que el deporte catalán quedaría fuera de las competiciones españolas en caso de independencia.

El FC Barcelona no lo tendría tan fácil para encontrar una liga / EFE

El FC Barcelona no lo tendría tan fácil para encontrar una liga / EFE

Otra opción, pero mucho más traumática, sería que Cataluña solicitara a la UEFA constituirse como una federación internacional igual que la española, francesa u otra. En este caso los clubes catalanes no pertenecerían a La Liga, sino que jugarían en una competición nacional propia desde la cual debería lograr su clasificación para participar en las competiciones europeas. Pero ojo, para que la UEFA reconozca esta liga, Cataluña debe estar en la ONU, cosa que Kosovo, por ejemplo, no consiguió hasta mayo de 2016, y por este motivo sus equipos no pudieron jugar competiciones internacionales durante ocho años.

Una última opción es abrazarse a una liga extranjera. Algo que no es tan fácil como uno puede pensar. No solo en términos burocráticos, sino también sentimentales. Ya lo demostró hace tiempo la liga francesa cuando se insinuó que algún día podría recabar el fútbol catalán en sus divisiones. La Ligue 1 no es la Torre de Babel del fútbol europeo”, dijo entonces el consejero delegado del Frente Nacional francés Eric Domard.

La otra cara de la moneda

El futuro incierto de los clubes catalanes en caso de una república catalana no preocupa a los más soberanistas. La Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes ya dio buena cuenta en su día que las amenazas de Tebas formaban parte de la campaña del miedo que estaba llevando el deporte español ante una posible independencia. La asociación soberanista afirmaba que los equipos jugarían donde les diese la gana porque habría un acuerdo interestatal que pasaría por la modificación de la Ley del Deporte, ya que la liga española para preservar su negocio “nunca dejaría escapar a un equipo como el Barça”.

Con esta actitud de prepotencia también se manifestó el presidente del FC Barcelona, Josep María Bartomeu, cuando declaró un día después del referéndum ilegal que serían ellos quienes decidirían jugar. En caso de independencia, esta junta valorará en qué liga jugará el Barça”, dijo, seguro de que una liga, cuyo negocio depende en un 50% del potencial de la institución culé, jamás le daría la espalda. Una suposición que no resuelve la pregunta del millón: ¿dónde jugar en caso de independencia?