Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Benedito en la presentación de la moción de censura / EFE

Las claves de la fracasada moción de censura contra Bartomeu

Agustí Benedito puso punto final a su intento de echar a la actual directiva del Barça

10 min

Lo que debía ser el paso definitivo para acabar con el errático mandato de Josep Maria Bartomeu, tras un verano que pasará a la historia del Barça por la cantidad de situaciones inverosímiles que fueron sucediendo ante la ineptitud de la directiva azulgrana, ha acabado convirtiéndose en un intento frustrado con más sombras que luces.

Agustí Benedito, impulsor de la moción de censura, puso este jueves, en su enésima rueda de prensa, punto final a su lucha. Poco menos de un mes después, la pugna acabó. El excandidato a la presidencia azulgrana bajó los brazos tras días de una ardua e ingrata tarea como es la de reunir 16.750 apoyos en forma de firmas. No lo consiguió. La versión del propio protagonista es que logró 12.504 avales, algo que el club niega y que nunca se sabrá, ya que todas las papeletas han sido destruidas. “No existe ninguna obligación ética ni moral de entregar al club los apoyos reunidos”, expresó Benedito.

Acusando al club de entorpecer el proceso, incluyendo una queja por no facilitarle fotocopiadoras, y asegurando que denunciará a la entidad por lo ocurrido en un numerito propio del que se siente frustrado, pocos podían imaginar un final peor para una ingrata contienda que se diluyó a base de goles de Leo Messi, entre otras claves.

Momento 1-O

Si ya de por sí en cualquier momento el cometido de reunir 16.750 avales se presenta como un reto de proporciones épicas (un hecho que no evitó cierto temor en la actual junta directiva cuando se inició el proceso), coincidir con una situación como la que se vive en Cataluña estas semanas con el 1-O lo hace todavía más utópico.

Varias estudiantes enganchan carteles a favor del referéndum por la independencia / EFE

Varias estudiantes enganchan carteles a favor del referéndum por la independencia / EFE

Tanto a nivel mediático, de repercusión o de impacto en el socio, la moción de censura no ha cuajado. Dos frentes abiertos son demasiados. Existiendo otros casos excepcionales como es el del referéndum de este domingo, muchos aficionados azulgranas han abandonado la otra lucha, la de destronar a Bartomeu, en beneficio de depositar su atención al conflicto que se vive estos días en Cataluña.

Valverde, uno de los culpables

Por más que parezca un tópico, en el fútbol que la pelota entre en la portería rival es el salvavidas ideal ante cualquier naufragio. El barco de los Bartomeu y compañía navegaba a la deriva, muy cerca de hundirse, pero todo esto parece haber quedado en agua de borrajas.  

La nómina de encuentros que debía disputar el Barça durante septiembre no era precisamente un aliciente para Benedito. A excepción de la visita del Juventus en Champions League, el resto de encuentros en las diferentes competiciones se presentaban como pruebas factibles para el conjunto de Ernesto Valverde que podían salvarse con goleadas para tranquilizar al siempre nervioso socio culé.

Ernesto Valverde ha logrado la estabilidad necesaria en un contexto poco propicio para ello / EFE

Ernesto Valverde ha logrado la estabilidad necesaria en un contexto poco propicio para ello / EFE

Más allá de la dolorosa derrota sufrida en la Supercopa de España ante el Real Madrid --el punto álgido de la campaña contra Bartomeu--, lo cierto es que los de Valverde han mostrado una fiabilidad propia de un reloj suizo. Cuando el equipo dudaba en Vitoria, surgió Messi. Cuando zozobraba en Getafe, apareció Paulinho. En definitiva, un pleno de victorias que permiten liderar la Liga y el grupo D de la Champions.

Si a todo ello le añades que el eterno rival tropieza y se sitúa a siete puntos de diferencia, poco más se puede hacer.

Laporta y Font, desaparecidos

Ni estaba ni se le esperaba. Joan Laporta se ha mantenido al margen de la situación a pesar de expresar por activa y por pasiva su intención de echar a la actual directiva azulgrana. Más allá de un simple tuit cuando empezó la lucha de Benedito, el expresidente del Barça no ha dado ningún otro paso que ayudara a sumar adeptos a una causa que, tras lo visto y sin importarle lo que pedían reiteradamente muchos de sus seguidores, parece que no era la suya.

Centrado en otros asuntos, donde el fútbol no es tan importante, es difícil saber qué hará Laporta en los próximos meses para lograr ese asalto a la presidencia que tanto anhela en un momento tan trascendental como este tanto para el club como para Cataluña.

Imagen de las elecciones de 2015

Imagen de los candidatos en las elecciones de 2015 / EFE

Por su parte, Víctor Font, otro de los que se muestra convencido de que puede llegar al trono del club, tampoco movió ficha. Desde Dubái, donde gestiona sus diferentes incursiones empresariales, y siguiendo la línea del expresidente azulgrana, el granollerense se limitó a publicar un tuit y esperar a que los hechos sucedieran sin aportar nada en lo que parecía, y fue, la causa perdida de Benedito.

La firma de Messi

Fue uno de los temas del momento, el que más preocupó a la parroquia azulgrana y una baza más que interesante para Benedito. A pesar de todas las declaraciones donde Josep Maria Bartomeu aseguraba por activa y por pasiva tener cerrada la renovación de Messi, lo cierto es que se confirmó que la estrella del Barça todavía no había rubricado con su firma un acuerdo más que trascendental para la entidad;  un hecho que supuso el enfado de buena parte del aficionado azulgrana.

Mientras Messi no quería contribuir con la imagen de su firma en una campaña que servía de defensa a Bartomeu, el enfado y la repercusión del asunto fue de más a menos y acabó desapareciendo del foco de atención como se demuestra estos días a pesar de que Leo sigue sin refrendar su continuidad.

Mala gestión comunicativa

Las comparativas son odiosas y en este caso cumplen con el dicho. Echando la vista atrás con otras mociones de censura realizadas en el club, las apariciones en los medios de comunicación de Benedito han sido mucho más escasas, con menos protagonismo y han ido cayendo con el paso de las semanas, cuando su rostro tan solo era visible en la comparecencia semanal que realizaba en el Colegio de Periodistas para explicar cómo iba la situación.

Ni el apoyo de TV3 en su conflicto con el Barça, ni su intención de promover por diferentes emplazamientos su causa fueron suficientes para un Benedito que desapareció del mapa mediático en los últimos días, convirtiendo en misión imposible poder obtener una entrevista. En definitiva, su gestión comunicativa ha fracasado más allá de sus apariciones en el siempre volcánico Twitter.

El propio protagonista

Por último, y no menos importante, otra de las causas del fracaso reside, precisamente, en el impulsor de la medida. Encabezar y liderar una moción de censura nunca ha sido una tarea sencilla. Ni en el ámbito económico (el propio Benedito ha explicado que el coste alcanza los 200.000 euros), ni tampoco en el logístico (disponer de un equipo de voluntarios que trabajen sin cesar durante largas semanas), realizar una suele implicar más dolores de cabeza que satisfacciones.

Dentro del ámbito azulgrana, la figura de Benedito no cuenta con un excesivo aprecio del socio del club, menos todavía tras el castigo mediático que sufrió en sus apariciones a lo largo de la campaña para las elecciones de 2015, un hecho muy necesario en una carrera de fondo donde el candidato a la presidencia se ha quedado sin fuerzas antes de llegar a la línea de meta para alivio de un rezagado y ausente Bartomeu.