Cisma en el billar por la expulsión de la federación catalana

El organismo nacional excluye al autonómico por una disputa en torno al pago de las licencias

Bolas de una de las modalidades más populares de este deporte: el billar americano / PIXABAY
12.01.2018 00:00 h.
8 min

Ni una carambola a tres bandas podría resolver el entuerto que se ha liado en el billar español. Si visitan la página web de la Real Federación Española de Billar (RFEB) observarán que la Federación Catalana de Billar (FCB) no está entre las federaciones autonómicas afiliadas a la estatal. Actualmente, consta el nombre de un delegado territorial con una dirección de correo electrónico y un teléfono. ¿Qué ha sucedido? La FCB ha sido expulsada a cuenta de la aplicación de la llamada “licencia única”.

En 2014, el Gobierno de España modificó el artículo 32 de la Ley 10/1990 del Deporte con el objeto de introducir la licencia deportiva única, con la intención de extender el principio de unidad de mercado al ámbito del deporte.

Una buena lectura

El texto, recogido dentro de las medidas de simplificación administrativa para ciudadanos y empresas, dice lo siguiente: “Para la participación en cualquier competición deportiva oficial, será preciso estar en posesión de una licencia deportiva, que será expedida con carácter único por las federaciones deportivas de ámbito autonómico que estén integradas en la correspondiente federación estatal, según las condiciones y requisitos que se establecerán reglamentariamente y que en todo caso deberá contemplar una compensación suficiente a las federaciones estatales por las competencias que tienen atribuidas”.

Hasta ese momento, las licencias expedidas por cada federación deportiva autonómica permitían la participación en los campeonatos autonómicos y, previo pago de un suplemento llamado “habilitación”, participar también en las competiciones “oficiales de ámbito estatal”, es decir, campeonatos y copas de España. El cambio pretendía que todas las licencias autonómicas sirvieran de inmediato para participar en las pruebas oficiales de ámbito estatal sin realizar otros pagos y que todas ellas devengaran un pago a la federación española de turno, en la mayoría de los casos sin recibir nada a cambio.

Panorámica de una mesa de billar en un campeonato oficial / YOUTUBE

Panorámica de una mesa de billar en un campeonato oficial / YOUTUBE

Esto tuvo consecuencias positivas para quienes participaban en campeonatos de España, pues no tenían que efectuar abonos suplementarios, pero conllevó el encarecimiento inmediato de las licencias expedidas a deportistas que no participaban en ese tipo de competiciones, que son más numerosos. El resultado fue que un gran número de federaciones deportivas autonómicas procedió a emitir dos tipos de licencias: unas para las competiciones oficiales y otras para las no oficiales, de modo que estas últimas no tenían ningún tipo de aportación económica a las federaciones españolas, como se había hecho desde 1990. Y la catalana de billar es una de ellas.

Reclamación de la estatal

La nacional reclamó a la catalana el pago de su canon correspondiente a la totalidad de las licencias expedidas por ésta durante dos temporadas, alegando que la FCB no había diferenciado adecuadamente el tipo de licencias, pero la catalana se negó, resultando que fue expulsada de la española utilizando para ello la palabra “desintegración”.

Esta palabra significa que la FCB dejaba de estar “integrada” en la RFEB, pero de los comunicados realizados se podía entender que la federación catalana había dejado de existir, lo cual no es cierto, pues sigue operando con total normalidad. Dicho sea de paso, esta “desintegración” o expulsión se produjo sin mediar expediente disciplinario alguno, sin derecho a audiencia ni a defensa, sino siguiendo un acuerdo de la asamblea general de la RFEB de 22 de julio de 2017. Ese acuerdo no reviste ninguna trascendencia a efectos prácticos, pues es siempre necesaria la abertura de un expediente sancionador.

Entra en juego el CSD

El asunto se complicó cuando, en un efecto dominó, también los deportistas y clubes catalanes dejaron de ser admitidos en las competiciones de ámbito estatal, lo cual fue recurrido de inmediato por la FCB ante el Consejo Superior de Deportes (CSD) que, con fecha de 18 de diciembre de 2017, le dio la razón, alegando, resumidamente, la ausencia de procedimiento sancionador y que ni los clubes ni los deportistas catalanes pueden ser privados de la participación en torneos estatales, pues la deuda contraída con la RFEB no les corresponde a ellos sino a la federación autonómica.

Los componentes necesarios para la partida: mesa, bolas, tacos y tiza / PIXABAY

Los componentes necesarios para la partida: mesa, bolas, tacos y tiza

Por todo ello, el CSD resolvió ordenar que “se restituyan los efectos de las licencias deportivas a deportistas y clubes catalanes que la hubieran obtenido conforme a lo previsto en el artículo 32.4 de la Ley 10/1990, del Deporte”, que es la ley original en este asunto. En la misma resolución el CSD deniega una indemnización por daños y perjuicios a la FCB.

El presidente de la FCB, Josep Ramon Molina Maspoch, ha manifestado a Crónica Global que no hay en el asunto ningún trasfondo político, sino “económico y electoral”, pues la RFEB se halla inmersa en la elección de un nuevo mandatario tras el fallecimiento, a primeros de noviembre, del presidente José María Morales Trocoli. Sucede que Molina tenía la intención de presentar su candidatura, pero al haber sido expulsada la federación catalana deja de ser miembro nato de la asamblea de la RFEB, lo que le dificulta, si bien no impide, de facto, optar al cargo.

Saltarse los estatutos

La RFEB ha incurrido, según Molina, en otra irregularidad al haber designado el delegado para Cataluña sin efectuar las preceptivas votaciones según lo que establecen los propios estatutos de la RFEB, porque una vez efectuada esta votación, la federación española tendría que proceder a la ratificación de la persona elegida, pero de común acuerdo con la autoridad deportiva autonómica, en este caso la Secretaria General de Deportes de la Generalitat de Cataluña.

Ninguno de estos pasos se ha dado, por lo que la designación del delegado ha sido impugnada. Y puesto en contacto Crónica Global con la secretaria general de la RFEB, María Pilar Vilarroya, ésta ha declinado hacer declaraciones. O sea, casi todo igual que una partida de billar con muchos agujeros y las bolas chocando entre sí.

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