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Caso Rosell: el fiscal pide la detención de Teixeira

Caso Rosell: Teixeira, “el gran estafador”, campa a sus anchas por Brasil

El expresidente del fútbol brasileño está imputado en España y buscado por EEUU acusado de amañar multimillonarios contratos

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Los informes del FBI y de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) que han dado pie a la operación judicial contra Sandro Rosell​ sitúan a Ricardo Teixeira como “el gran estafador”, la persona beneficiaria del grueso de las supuestas comisiones ilegales obtenidas por la venta de los derechos audiovisuales de la selección brasileña. Sin embargo, este archiconocido empresario brasileño no ha sido aún detenido. No sólo eso, las fuentes policiales consultadas por Crónica Global le sitúan hoy por hoy al frente de sus negocios en Río de Janeiro y manteniendo una vida absolutamente normal.

En todos los informes de análisis e inteligencia policial previos a la operación que concluyó con la detención de Sandro Rosell el 25 de mayo, aparece este personaje brasileño como “instigador”, “conseguidor” y “beneficiario” máximo de lo que se considera un robo multimillonario a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

Teixeira el poderoso

A pesar de esas incriminaciones, llama la atención que Teixeira no haya sido arrestado. No consta ni tan siquiera que exista una gestión oficial de la justicia española instando su detención.   

Ricardo Teixeira, de 70 años, fue presidente de la CBF entre 1989 y el 2012, y con voto en los máximos órganos directivos de la FIFA entre 1994 y 2012.

De 8.393.328 de dólares fue la comisión que recibió Teixeira y que, “a través de una complejo entramado societario, fue a parar a cuentas andorranas de la empresa Uptrend”, afirma un informe de la Unidad de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Guardia Civil elaborado tras la detención de Rosell, entregado a la juez del caso y al que ha tenido acceso este medio.

El paraíso de Andorra

“A través de dicho entramado empresarial tutelado por Teixeira, se movió posteriormente el dinero, se realizaron transferencias a paraísos fiscales. Llama la atención que Teixeira y su entonces esposa, Ana P.R., fueran titulares de dos tarjetas Visa Platinum a cargo de una cuenta en Andbank (Andorra) alimentada por la sociedad Uptrend”.

La Guardia Civil ha llegado a la conclusión, tras sus contactos con la Policía andorrana, que el dinero (“de sospechosa procedencia”) que recaía en al cuentas opacas de Teixeira en el país de los Pirineos no solo correspondía a transferencias de Uptrend, sino también a las que llegaban por parte de la mercantil Klefer International Sports Marketing, empresa que por aquella época también adquirió parte de los derechos audiovisuales de la selección de Brasil.

El dinero que Teixeira se embolsó en concepto de comisiones procedentes de esta empresa supera el millón de dólares. El organismo a priori perjudicado por ese continuo siseo de dinero no es otro, según la Guardia Civil y la UDEF, que la CBF.

Teixeira movía los hilos

El informe de la Guardia Civil refleja como Teixeira movía exageradas cantidades de dinero de “sospechosa procedencia” en efectivo, a través de autotransferencias o de movimientos en caja. Así, y según este documento policial, hasta 2011 “se simularon operaciones de caja por valor de 3,1 millones de dólares de los que el propio Teixeira dispuso mediante reintegros en caja de 977.978 dólares. Todo ello se realizada —según la Guardia Civil—, a partir de las cuentas de la empresa Itasca en Andbank, compañía tutelada por el expresidente de la CBF y mediante la cual también realizaba diversas trasferencias a paraísos fiscales como Panamá y Suiza”.

¿Por qué fueron detenido Rosell y otras cuatro personas y no Teixeira, cuando los indicios son tan aparentemente aplastantes?

Fuentes jurídicas afirman que Brasil no está por la labor de extraditar eventualmente a este prohombre de los negocios y con extraordinarias relaciones al más alto nivel político. No lo está, entre otras consideraciones (algunas de ellas con evidentes tintes políticos), porque en aquel país no se entiende por qué esta investigación la dirige un tribunal español cuando el supuesto delito se habría cometido en Brasil y Andorra.