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Liverpool y Manchester City, dos de los equipos más ricos de Europa, en su enfrentamiento en la Premier League / EFE

¿Hay una burbuja en la industria del fútbol?

El enriquecimiento paulatino y sus cifras tambaleantes avanzan sin freno a un peligroso escenario que se aleja del mundo del balón

6 min

¿Hay una burbuja en el fútbol? La tendencia inflacionista que vive tanto el mercado de fichajes, como los salarios de los jugadores más cotizados, lleva a plantear la sostenibilidad de un deporte que cada año maneja cifras más escandalosas. La realidad es que en el fútbol profesional han aparecido nuevos agentes económicos con negocios fuera de lo puramente futbolístico y que han adquirido en propiedad a determinados clubes.

Este capital procede sobre todo de los países del Golfo Pérsico (Qatar y Emiratos Árabes Unidos) y Asia Oriental (China, Indonesia y Japón). Los capitales procedentes de Estados Unidos, Rusia y Europa también juegan su papel, ya sea en forma de fondos de inversión, grandes marcas o personas multimillonarias a través de grandes compañías. Como consecuencia de ello, ligas y clubes europeos se han abierto a nuevos mercados y han ingresado cifras millonarias por la venta de los derechos televisivos.

Importes desorbitados

“Los precios pagados por Neymar, Dembelé o Coutinho no son un mal negocio para los clubes, ya que rápidamente generan nuevos ingresos que compensan el gasto realizado” ha explicado a Crónica Global Carles Murillo, catedrático de Economía Aplicada por la Universitat Pompeu Fabra y experto en dirección y gestión deportiva. Si a los gastos realizados por los dos fichajes le restamos los ingresos por el traspaso de Neymar, nos queda que el Barcelona ha gastado 83 millones de euros, lo que tampoco es una inversión tan grande.

Los buenos resultados deportivos generan buenas sumas de dinero, pero para negociar grandes contratos publicitarios también hay que tener a los mejores jugadores, o que como mínimo sean mediáticos. En el caso azulgrana, no hay que olvidar que Coutinho y Dembelé tienen contratos de patrocinio con Nike, que a partir del 1 de julio pagará 155 millones de euros por poner su logo en la camiseta del Barça.

Coutinho en su presentación en las oficinas del FC Barcelona / EFE

Coutinho en su presentación en las oficinas del FC Barcelona / EFE

Otro elemento importante es el de los salarios, que suponen un problema mucho más grande que el que implica realizar grandes operaciones en momentos concretos. Para controlarlos, la Liga de Fútbol Profesional (LFP) anunció hace cinco años un techo salarial a los clubes para evitar que ficharan por encima de sus posibilidades y acabaran contrayendo deudas poco asumibles. Además, los clubes deben cumplir una serie de requisitos contables.

“Ningún club o sociedad anónima podrá inscribir jugadores cuyo coste haga que supere el citado límite de coste de plantilla deportiva”, dictaban las nuevas reglas de la LFP, que dependen también de otras variables como el patrimonio neto del club, el presupuesto para cada temporada o la entrada de nuevos ingresos por contratos publicitarios o televisivos, así como fichajes y traspasos de jugadores durante el mercado de invierno.

La masa salarial

En este sentido, el Barça tiene un problema con su masa salarial. Ésta representa (antes de las llegadas de Coutinho y Mina y la salida de Mascherano) 588 millones de euros de los 897 millones de euros presupuestados para esta temporada, el 84% de sus ingresos ordinarios (707 millones de euros). Un ejemplo de ello es Leo Messi. Pese a que no hay datos oficiales y se ha especulado mucho en torno a las cantidades que percibirá el astro argentino, Football Leaks ha revelado recientemente que cobrará 100 millones de euros brutos (o lo que es lo mismo: 50 millones de euros netos).

“Es una equivocación estar hipotecado así por los sueldos, ninguna empresa debería estar por encima del 55%, porque el margen de maniobra se reduce y la ley lo debería marcar” ha explicado a Crónica Global Leonor Gallardo, exasesora del Consejo Superior de Deportes (CSD) y experta en gestión deportiva. “Sin embargo, no veo una burbuja, sino la llegada de un nuevo sistema económico por la entrada de nuevos agentes económicos que han venido para quedarse”, ha asegurado.

El PSG, con Neymar y Mbappé, celebrando su triunfo ante el Nantes / EFE

El PSG, con los 'millonarios' Neymar y Mbappé, celebrando su triunfo ante el Nantes / EFE

Murillo tampoco cree que la definición de burbuja sea aplicable. “Una burbuja se produce por una subida prolongada del precio de un producto por encima de su precio real”, ha declarado el economista. Para él, “si el proceso se alarga, quienes tienen el producto desean venderlo y si son muchos, los precios caen rápidamente, pero yo estoy seguro de que si los propietarios quisieran vender, los precios serían todavía más elevados”.

En el caso azulgrana los números, de momento, cuadran. Pese a ser el club europeo que más gasta en sueldos, cerró el curso pasado con un superávit de 18 millones de euros. Y aunque el Barça quiere cerrar varios traspasos antes de que se acabe el mercado invernal para aligerar parte de esa masa salarial, tampoco parece que vaya a deshacerse a cualquier precio de los jugadores que no cuentan para Ernesto Valverde. Los expertos, de momento, no ven una burbuja. Sí una inflación generalizada que ha sacudido la industria del fútbol mundial en muy poco tiempo.