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Radamel Falcao es uno de los futbolistas vinculados con un fondo de inversión / EFE

Otro marrón en Bruselas: los fondos de inversión en el fútbol, a juicio

El futuro de la propiedad de terceros en los derechos de los futbolistas por el veto de la FIFA está en manos de los tribunales

7 min

Los fondos de inversión serán la clave del futuro del balompié. La FIFA prohibió hace dos años que fueran propietarios de derechos de futbolistas. Pero se inició una batalla judicial. Si estas estructuras se salen con la suya, todo dará un vuelco.

El juicio que puede cambiar por completo toda la normativa tiene su origen en la sanción que la Comisión de Disciplina de FIFA impuso al modesto FC Seraing belga. Lo acusaba de haber vulnerado las reglas relativas a la propiedad de los derechos económicos de los jugadores por parte de terceros y a la influencia de terceros, en relación a dos contratos de jugadores formalizados con la entidad Doyen Sports.

Sin antecedentes

En materia de derechos laborales, es desaconsejable comparar la revolución que provocó el caso Bosman (libre circulación de futbolistas europeos por Europa) con esta nueva situación contractual. Casos que pueden tener igual desenlace si los tribunales europeos acaban echando abajo el veto FIFA en el caso de la participación de fondos de inversión en los derechos de traspasos de los jugadores.

Los contratos que ligan a los clubes con los fondos de inversión, denominados TPO (Third Party Ownership, la tercera parte de la propiedad), desembocan muchas veces en situaciones no deseadas para los jugadores. Pueden llegar a sentirse como la mercancía que se apila en los grandes contenedores que llegan a los puertos cada mañana. Además, se anula la relación inmediata y transparente entre el empleador y el empleado, y su fuerza de negociación y mejora laboral. ¿Y qué hay de los aficionados que compran la entrada para ver a sus ídolos, o sus camisetas, o los canales para seguir sus partidos? ¿Qué hay de la pasión que mueve el fútbol?

Javier Tebas y La Liga están a favor de la presencia de los fondos de inversión

Javier Tebas y La Liga están a favor de la presencia de los fondos de inversión / EFE

Javier Tebas y su Liga de Fútbol Profesional están a favor de la presencia (regulada) de los fondos de inversión en estas operaciones de traspasos. Su miedo es que La Liga se quede atrás con respecto y sobre todo a la Premier League inglesa en cuanto a grandes nombres en las plantillas, con todo lo que eso conlleva.

La crisis económica española hizo mucho daño y colocó la alfombra roja a este tipo de inversiones hasta entonces desconocidas. Pueden salvar a conjuntos en quiebra, seguro, pero también pueden influir en la política interna de los equipos, provocar una inflación insoportable y amenazar el juego limpio financiero.

Beneficios de la inversión

Los fondos buscan grandes beneficios y garantizar la seguridad de su inversión: las cláusulas que incluyen en sus contratos, y que afectan a los jugadores, dejan claro quién manda. Pero algunos equipos, y La Liga, los ven con buenos ojos porque andan necesitados de músculo económico y utilizan la herramienta como una fórmula de financiación. Esa financiación que también empezó a escasear para los clubes con la crisis.

Estos fondos propietarios de los derechos de jugadores, algunos en muy alto porcentaje, pueden decidir cuándo y cómo se vende al futbolista, y en qué equipo recala. También estipulan las sanciones al club si no obedece a lo pactado.

Grandes tentáculos

Cuando llegó la prohibición de la FIFA, allá por el año 2015, más de medio centenar de jugadores (más del 10% de los jugadores de La Liga) pertenecían a fondos como Doyen Sports Investment, Fútbol Global Management, Quality Sports, MSI Group, Just Sports, Meriton y Traffic Sports. Esto no es fácil de asimilar: un mismo fondo podría estar presente en varios equipos, pudiendo maniobrar transversalmente en función de sus intereses, adulterando la competición, manipulando al aficionado y enterrando el espíritu deportivo.

William José tras su renovación hasta 2022 con la Real Sociedad

William José tras su renovación hasta 2022 con la Real Sociedad / EFE

Mientras que se resuelve el futuro de la prohibición de la FIFA, los fondos de inversión trabajan en la sombra para saltarse el obstáculo que dificulta su negocio. En primer lugar, es muy difícil controlar sus opacas operaciones. Es necesaria una estructura de fiscalización enorme y una autoridad dispuesta a perseguir y sancionar. En segundo lugar, el plan b avanza. Una de las principales estrategias alternativas es hacerse con un club en propiedad, o crearlo de cero, y desarrollar un buen proyecto de fichajes puente para seguir haciendo caja desde la legalidad.

En la actualidad, ya hacen fila los clubes utilizados única y exclusivamente como sospechosos despachos de recursos humanos a las órdenes del departamento de contabilidad. Sus fichajes nunca visten su camiseta. Proliferan en Suramérica y comienzan a aparecer en la península ibérica, como el CD Maldonado uruguayo, de donde salieron los realistas Rulli y Willian José sin haber jugado un solo minuto, o los equipos del Tombense, Estoril Praia y Londrina.

Ante este panorama, los próximos meses podrían significar un antes y un después en el mundo del fútbol. En este sentido, esta semana la Comisión Europea ha decidido no incoar expediente sancionador contra el reglamento de la FIFA que prohíbe que fondos de inversión financien a equipos de fútbol por medio de contratos TPO. Mientras, sigue el juicio en Bruselas sobre el recurso que presentó el Seraing belga ante el Tribunal de Apelación, y al mismo tiempo, a los ojos del mundo, el dinero galopa sin control por las venas del fútbol. Además desde hace décadas. Eso no se puede negar, pero nunca con tanta voracidad.