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La cabeza del pelotón, rodeada de aficionados, en una de las etapas de la última Volta / VOLTACATALUNYA.CAT

El 'boom' tecnológico demarra en el ciclismo profesional

Una cuarta parte del pelotón de la Volta se enganchó a la red Strava para conocer y comparar sus esfuerzos durante las etapas

05.04.2018 00:00 h.
5 min

Hace unos meses la aplicación deportiva Strava saltaba a la actualidad por un caso de espionaje militar. La “red social de los atletas", como se define, había revelado a medio mundo la posición de bases secretas de Estados Unidos. Eso en unos días se olvidó y ahora ha vuelto Strava a la actualidad con la función que verdaderamente le corresponde: mostrar las miles de actividades subidas por deportistas de todos los rincones del globo. Entre ellos, el esfuerzo de una buena parte del pelotón de la última Volta a Catalunya.

No fue por curiosidad. Strava, un gran sitio para atletas sin importar su nivel, se está convirtiendo cada vez más en una herramienta profesional. Hecho que ha generado que esta comunidad global de deportistas cuente con 27 millones de usuarios y, solo en 2017, haya conseguido 2.300 millones de reacciones en las redes sociales y más de 110 millones de comentarios. Su objetivo es, entre otros, que los deportistas vuelquen los datos de sus carreras (tiempo, velocidad, vatios), para compararlos y que genere rankings para recorridos determinados.

De aficionado a profesional

Lo que ha sucedido es que después de aglutinar a corredores, ciclistas, triatletas y, también, a otros aficionados de cuarenta deportes diferentes en los últimos años, la red está sumando cada vez más a esforzados deportistas profesionales, de élite para entenderse, como Killian Jornet, enganchado tanto a la actividad como a la red, con el objetivo de optimizar su rendimiento y mejorar la experiencia deportiva a través de datos de interés y rutas.

El ciclista murciano Alejandro Valverde, usuario de Strava, durante el 'XX Gran Premio Miguel Induráin'

El ciclista murciano Alejandro Valverde, usuario de Strava, durante el XX Gran Premio Miguel Induráin / EFE

El ejemplo de que para su uso no haya que buscar deportes minoritarios, deportistas anónimos o países extranjeros está en la pasada Volta a Catalunya. En la carrera ciclista catalana el 25% del pelotón subió sus actividades a la aplicación. En el Flybys de Strava podían compararse los diferentes esfuerzos realizados por los ciclistas durante las etapas de la Volta. Destacando, especialmente, la primera etapa, en la que hasta 60 ciclistas subieron sus datos.

El mismo ganador de la prueba, Alejandro Valverde, fue uno de los que volcó los datos. “Lo hice para motivarme”, dice el ciclista murciano, que empezó a controlar los récords de los puertos de montaña más conocidos para intentar batirlos. Igual que hicieron Thomas de Gent, vencedor de la tercera etapa, o los ciclistas George Benett, David López, Warren Barguil, Sebastián Henao o Daryl Impey, entre otros.

Una comunidad muy particular

Esta red también tiene sus cosas. Strava, que significa "esforzarse" en sueco, el nombre elegido en 2009 por dos amigos de la Universidad de Harvard, Michael Horvath y Mark Gainey, para lanzar la aplicación, tiene la particularidad que los deportistas no hacen like en las actividades de los otros, sino que se dan kudos, que significa honrar el esfuerzo, alabar y mostrar respeto. También dispone de la localización instantánea Beacon, función por la cual hasta cinco personas pueden saber dónde está el deportista en todo momento durante sus actividades.

Las nuevas tecnologían han llegado para quedarse en el deporte / @STRAVA

Las nuevas tecnologían han llegado para quedarse en el deporte / @STRAVA

Con el seguimiento por GPS de velocidad, ritmo, distancia o ruta para ver la progresión, se aprenden, además, las rutinas de entrenamiento y algunos trucos de muchos grandes deportistas que se encuentran entre los miembros de la comunidad social.

Strava también tiene sus defectos. El espíritu de motivación que se respira en la red ha lanzado a la competición a auténticos aficionados que nunca se hubiesen imaginado que acabarían en una carrera o torneo. Incluso, a ahondar en muchas exploraciones, aunque eso cueste alguna que otra vez un buen susto. Como el último, que de un mapa donde se mostraban los caminos para hacer unos ejercicios, tanto a pie como en bicicleta, apareció detallada la estructura de las bases militares de Estados Unidos en países como Siria y Afganistán. Son cosas que tiene a veces la aplicación.

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