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Barcelona celebra con otra cara los 25 años de sus Juegos

Barcelona celebra con otra cara los 25 años de sus Juegos

El rey Felipe VI preside los actos conmemorativos en una ciudad muy distinta al espíritu y ambiente de 1992

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Barcelona, con la presencia del rey Felipe VI, celebra hoy el 25 aniversario de sus Juegos Olímpicos con un escenario muy distinto de aquel verano de gloria que cambió para siempre el devenir de la ciudad y del deporte español. Si aquel día se mostró la modernidad y el orgullo de Barcelona y de toda España, hoy la capital catalana está perdiendo la identidad que obtuvo con sus juegos y el país vive crispado por el delirio secesionista del independentismo.

Nada que ver con aquella Barcelona que celebró del 25 de julio al 9 de agosto los Juegos Olímpicos tras una ceremonia espectacular con el Mediterráneo como protagonista. Entonces, la ciudad se abrió físicamente al mar y la marca Barcelona conquistó al mundo por su imagen y por su capacidad organizativa. Juan Antonio Samaranch calificó los JJOO de Barcelona 92 como los mejores de la historia del olimpismo. Y en el medallero, España rompió moldes con 13 oros, siete platas y dos bronces.

Fiesta ciudadana

La fiesta ciudadana conmemorativa del 25º aniversario tendrá el epicentro en la plaza de Cataluña y rememorará el recorrido de la antorcha olímpica, con Epi como último relevista y con el arquero Antonio Rebollo, que lanzará una flecha desde la plaza que de manera simultánea se encenderá en el pebetero del estadio. Una imagen que se verá en la plaza a través de una pantalla gigante. A continuación, actuará la banda rumbera Los Manolos, que cerraron la ceremonia de clausura de los Juegos en 1992.

Exposición Barcelona 92

En la estación de Diagonal se ha expuesto el archivo gráfico de la Agencia Efe sobre Barcelona 92 / EFE

Si parte de los éxitos de esos Juegos fueron los atletas, gracias a sus esfuerzos y hazañas, la dirección de Pasqual Maragall fue innegable para conseguir una ciudad apasionada muy distinta a la Barcelona de Ada Colau, alterada hoy por numerosos problemas internos. Hasta mérito tuvo la Generalitat de Jordi Pujol, donde el ejercicio de entendimiento de todas las partes implicadas imperó por encima de todo, nada igual al Govern actual de Carles Puigdemont, preocupado por cosas bien distintas.

Colau y Puigdemont coincidirán con el rey Felipe VI, que presidirá los actos conmemorativos del 25 aniversario de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona 1992, que incluyen en el Palacio Albéniz una recepción ofrecida por el ayuntamiento de la capital catalana.

Beneficio olímpico

Allá se recordará todo lo vivido y dejado por Barcelona 92. Sobre todo el "maná olímpico" que supuso su celebración, transformando el urbanismo de la ciudad, que se abrió al mar y vertebró sus barrios, y generando un modelo de proyección internacional a nivel económico y cultural.

Los Juegos de Barcelona tuvieron un impacto económico global del orden de 34.000 millones de euros, según un informe del Centro de Estudios Olímpicos de la Universidad de Barcelona que se publicó en su día a los 20 años de la cita. Pero, más allá de las grandes cifras, el impacto cualitativo ha sido continuo desde entonces.

Estadio Olimpico 92

El Estadio Olímpico de Montjuic se convirtió en el punto neurágico de los Juegos / AJUNTAMENT DE BARCELONA

Barcelona ahora es una ciudad de referencia en el mundo del deporte, con equipamientos y acontecimientos de primer nivel. Antes de 1992, Barcelona no estaba situada entre las ciudades preferidas para hacer negocios –en 1990 era la undécima de Europa, según un estudio de la consultora Healey & Baker–, pero 25 años después se mantiene permanentemente en el top 10 europeo, incluso en posiciones cercanas al liderazgo continental.

Cambio preocupante

Desde 1992 la oferta de alojamiento se ha multiplicado por cuatro, pasando de poco menos de 120 hoteles en 1990 a 420 en 2014 y, según datos de Turisme Barcelona, si en 1990 la ciudad recibía 1,7 millones de personas con 3,7 millones de pernoctaciones, en 2016 se superaron los 9 y 29 millones, respectivamente.

Este fenómeno, no obstante, aparte del beneficio económico, ha provocado que el turismo y su impacto sobre la ciudad se hayan convertido por sí mismo en un tema de debate social y político. Perturbado, más si cabe, por la fractura que la sociedad catalana está sufriendo por el imaginario independentista. Un escenario para festejar el 25 aniversario muy diferente a  tiempos pasados, donde el espíritu olímpico de todos los ciudadanos de Barcelona y del país era prioritario.