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Messi intenta superar a a los defensores del Eibar durante el partido de la quinta jornada de liga  en el Camp Nou / EFE

El Barça ventila un partido de fuerzas desiguales

Exhibición de Messi, con cuatro goles al modesto Eibar (6-1), en otro encuentro de rácano juego del equipo de Valverde

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El Camp Nou ha demostrado una vez más que en la liga española hay dos mundos diametralmente opuestos. Curiosamente entre dos equipos que visten los mismos colores, pero cuyos presupuestos y currículos difieren claramente sobre el terreno de juego. Esto permite que cuando uno hace lo mínimo el otro sufre un calvario, como así ha sucedido entre el FC Barcelona y la SD Eibar (6-1), haciendo valer los azulgrana durante los 90 minutos su aplastante superioridad en todos los frentes, especialmente Leo Messi, que con cuatro goles en el partido va camino de reventar todos sus registros esta temporada.

El Barça-Eibar fue lo mismo que ver competir a un transatlántico contra una trainera. Un equipo grande contra uno pequeño. Un conjunto de una ciudad con etiqueta cosmopolita contra un conjunto de pueblo con rango provincial. Once jugadores que se apoyan en el toque contra once jugadores que van a la pelea. Dos mundos opuestos, donde los millones en la liga condicionan la mayoría de los resultados y, cómo no, la competitividad.

Gana el poderoso

Esta gran diferencia se veía venir antes de iniciarse el partido. Obligado el Barça a olvidar las angustias sufridas el pasado sábado en Getafe, dejando a Luis Súarez en el banquillo, y con un Eibar conocedor de que sus posibilidades eran mínimas, el encuentro ha ido acorde con el guion esperado: el equipo de Ernesto Valverde sin necesidad de explotar todas sus virtudes, como está demostrando desde el inicio de la temporada, viviendo encadenado a Messi, y enfrente los armeros, sin grandes artificios y todo corazón.

Gerard Piqué felicita a Leo Messi tras marcar el primer gol / EFE

Gerard Piqué felicita a Leo Messi tras marcar el primero de sus cuatro goles / EFE

Y es que dicen que los ojos son el espejo del alma. En este caso, el dinero también. La dirección deportiva del Eibar ha invertido esta temporada 5,9 millones de euros en las siete novedades que han llegado al equipo dirigido por Mendilibar. De entre ellas, el perico Joan Jordán, por el que desembolsaron un millón de euros. Mucho menos que su fichaje estrella, el central luso Paulo Oliveira, por el que el conjunto guipuzcoano pagó casi cuatro millones al Sporting de Portugal. El Barça, en cambio, ha gastado 232 millones de euros, con los famosos 105 millones por Dembelé, recién operado en Finlandia y que no volverá a jugar en tres meses y medio, o sea hasta el año que viene, una desgracia que ya hay quien ha querido sobredimensionar desde fuera.

Presupuestos desiguales

Números, todos estos, que hacen que sus economías se miren de arriba a abajo: el presupuesto de los culés, con la cifra histórica de 897 millones de euros, unos ingresos motivados por el pago de 222 millones del fichaje de Neymar; y el presupuesto del Eibar, sin todavía haberlo hecho oficial, pero que poco variará de los 50 millones de euros de la pasada campaña.

Diferencias en el campo, en las oficinas y en las gradas. Porque aunque el estadio esta vez registró una de sus peores entradas, entre ambos clubes son aplastantes las diferencias en número de socios, con casi 145.000 el Barcelona por 5.700 socios los armeros. Y en cuanto al valor total de las plantillas, unos 700 millones de euros el Barça por 65 millones de euros el Eibar.

Marcador abrumador

En ese cruce de vidas opuestas, siempre es más fácil ganar los tres puntos. Aunque a veces el fútbol sea rácano, sin finura, chispa ni fluidez. Como ayer en el Camp Nou. Haciendo el Barça lo que quiso cuando quiso, y abrumando al equipo vasco con el póquer de goles de Messi, y los anotados por Denis Suárez y Paulinho.

El paso firme del Barça en esta liga no solo tiene fisuras en el juego; el estadio no está conectado con el proyecto de José María Bartomeu, reinando el ambiente frío y con entradas que no son las de otros tiempos, en esta ocasión 51.000 espectadores. Sensaciones y números que se verá si sirven ante equipos y presupuestos más igualados. Mientras tanto, a disfrutar.