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Luis Suárez celebra el gol del empate

El Barça salva un punto en territorio hostil

La afición del Atlético de Madrid aprovechó el encuentro para pasar factura al club azulgrana por su posicionamiento político (1-1)

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La primera salida del Barça tras los acontecimientos vividos en Cataluña fue tal y como se esperaba. Ni los intentos de apaciguar los ánimos de Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, en la víspera del encuentro ni la tranquilidad con la que se había vivido la previa, no se anunció ningún tipo de movimiento ni protesta entre los aficionados en busca de que el choque quedara solo en el ámbito futbolístico, evitó el castigo hacia un club azulgrana al que se le va hacer todavía más cuesta arriba todos sus encuentros como foráneo y que saldó el primero con un empate que pone fin a la inmaculada racha de triunfos (1-1).

Considerado como el blasón del movimiento independentista en el mundo del deporte, el Camp Nou se ha convertido en el altavoz perfecto para proclamas y demás de dicha índole, la clara y nunca escondida postura del Barça en relación a la situación catalana le va pasar factura en la que, por ahora, es su liga. Después de todo lo ocurrido en Cataluña antes, durante y después del 1-O, que la primera salida fuera a Madrid y ante el Atlético no ayudó en exceso a apaciguar la tensión que acompaña a la politizada entidad barcelonesa.

Un Wanda Metropolitano vestido para la ocasión con multitud de banderas españolas sirvió para mostrarle a los azulgranas lo que les aguarda en sus distintas visitas a los estadios del resto de España. El nuevo templo colchonero volvió a poner en liza el inseparable sentimiento de españolidad que siempre ha acompañado al Atlético a lo largo de su historia y lo hizo ante un club al que ya hace tiempo se le alejó esa emoción y esa sensación de pertenencia española.

Las rojigualdas y Manolo Escobar

En los prolegómenos del encuentro, la impresión que compartían los aficionados atlético que accedían al Wanda Metropolitano era la de que no se trataba de un encuentro usual. Junto a la siempre singular vista del Barça y la imponente presencia de Messi, la aparición de aficionados locales con banderas españolas ya señaló que este sábado había algo más en juego.

Así recibieron los aficionados del Atlético la visita del Barça / EFE

Así recibieron los aficionados del Atlético la visita del Barça / EFE

Y así fue. Saltó el Barça al césped del Metropolitano a calentar y lo hizo acompañado del tradicional “Viva España” que corearon los seguidores del Atlético de Madrid. La canción de Manolo Escobar fue la sintonía perfecta para acompañar el continuo movimiento de las banderas españolas en los distintos sectores del estadio que volvieron a repetir el ritual cuando ambos conjuntos hicieron acto de presencia en el verde para iniciar el choque.

Falta de acierto

La poca creatividad en los cánticos que mostró la afición rojiblanca es la misma que tuvo el Barça en el plano futbolístico. Frente a un rival que volvió a exigir hasta la extenuación como es habitual, el 'Cholismo' no entiende de modas, a los azulgranas se les apagó la luz en la zona ofensiva cediendo así los primeros puntos de la temporada tras un inicio de campeonato excelso, númericamente hablando, de los de Ernesto Valverde.

La bandera española estuvo más presente que nunca en el Metropolitano

La bandera española estuvo más presente que nunca en el Metropolitano

A pesar del empate, el Barça mereció más. Frente a un Atlético que vivió de la renda que le dio el gran gol de Saúl, con un certero disparo que puso el encuentro para los de Valverde muy cuesta arriba desde el inicio (1-0, 21'), los azulgranas no se arrugaron, buscaron el empate y una vez obtenido, con un gran remate de cabeza de Luis Suárez (1-1, 81'), se lanzaron a por un triunfo que no llegó por la falta de acierto arriba del conjunto catalán.

Un balón al poste de Messi, al que no le pasó factura el desgaste vivido con Argentina, e inumerables remates fallidos o detenidos por Oblak, el guardameta hizo bueno el planteamiento defensivo de los suyos, evitaron en la visita al equipo del Rey la victoria de un Barça que ya sabe el precio que deberá pagar por su ya más que conocido posicionamiento político.