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Panorámica del Camp Nou en un entrenamiento de la primera plantilla / EFE

El Barça confía en la 'remontada' del Camp Nou

El club no asume responsabilidades en el peor registro de asistencia al estadio y espera a la segunda vuelta para llenar el campo

6 min

Ni con Messi en el campo, ni con el liderato en la liga, ni primero de su grupo de la Champions ni con un montón de estrellas en sus filas, el FC Barcelona consigue atraer a la gente al Camp Nou como en épocas pasadas. La media esta temporada es de 63.000 espectadores, un registro que jamás se había producido y que tiene a la directiva a la espera de tiempos mejores.

Ver las gradas vacías choca mucho esta campaña cuando hay motivos más que sobrados para ver al Barça. Algo que parece no preocuparle a la directiva, confiada antes en revertir la situación en la segunda vuelta que en escudriñar las causas de esta progresiva disminución de público que permita volver al menos a la media de la temporada pasada, que fue de unos 77.000 espectadores y hace dos años de algo más de 70.000 para un aforo que tiene el estadio de 99.354 aficionados.

La modalidad 'Seient lliure'

La primera razón de este pinchazo se explica en el crecimiento del número de socios que liberan sus localidades. Hoy alrededor de 25.000 asientos de los abonados se liberan mediante la modalidad Seient lliure, pero el problema es que esta temporada estas localidades están quedando vacías. La explicación radica, según el club, en la caída del turismo en Cataluña, concretamente en Barcelona, lo que ha provocado que esas entradas que se vendían a japoneses y europeos no se puedan colocar ahora.

El turismo se señala como factor clave para justificar que ante el Betis, Eibar, Olympiacos y Deportivo se llegase a poco más de 50.000 personas. Incluso la matinal ante el Celta solo acudieron 63.000 espectadores. Solo se han superado los 70.000 con la Juve en la Champions, en el derbi contra el Espanyol y ante el Málaga.

Víctor Sánchez y Andrés Iniesta disputan un balón en el derbi del pasado sábado / EFE

El derbi entre Barcelona y Espanyol de esta temporada congregó a 70.000 espectadores / EFE

El club presidido por Josep Maria Bartomeu también justifica estos registros por la estacionalidad, tanto por el calendario como por el clima. Son conscientes de que los mejores equipos de la liga (Real Madrid, At. Madrid, Valencia, Villarreal o Athletic) jugarán en el estadio en la segunda vuelta y eso reportará mejores entradas. Además, el buen tiempo primaveral contrarrestará las lluvias y el frío que han condicionado muchos partidos de la primera vuelta.

Otras causas

Lo que no se dice es que hay otros factores más acusados que prefieren no airear. Uno de ellos es el posicionamiento del Barça en el tema político, con el amago del 1 de octubre de suspender su partido contra Las Palmas, y sus constantes expresiones apoyando a las instituciones catalanas. Estas acciones han hecho mella en muchos aficionados contrarios a este comportamiento, los más cercanos abandonando el Camp Nou, mientras los más lejanos, las peñas que tiene la entidad culé repartidas por España, planteándose algunas de ellas su apoyo, llegando el caso de dejar el club los peñistas de Elda y León.

El Barça-Las Palmas se disputó a puerta cerrada / EFE

El Barça-Las Palmas se disputó a puerta cerrada / EFE

Otro de los aspectos destacables en ese progresivo pinchazo se debe a la salida de Neymar. La marcha del brasileño desencantó a la hinchada, que señaló con el dedo a la directiva como culpable de su fichaje por el PSG y del fracaso en las operaciones de un mercado de verano infernal para la secretaría técnica.

Menos pasión

Tampoco ha hecho mucho Ernesto Valverde. Impecable en su gestión desde que se inició la temporada, con unos registros inimaginables, no es el tipo de entrenador que levante pasiones delante de los micrófonos ni desplegando el juego de su equipo, con un esquema muy resultadista donde el brillo, la chispa y el espectáculo de otros tiempos han pasado a mejor vida.

Con este escenario, además de que el flujo de gente también ha disminuido sensiblemente en la tienda y el museo del Barcelona, difícilmente se pueda llegar entre toda la oferta del club a los casi cinco millones de personas que pasan anualmente a través de sus instalaciones. De no conseguirlo por el descenso en el ticketing de entradas, camisetas y museo habrá que ver cómo responden los patrocinadores. Lo mismo que la directiva, que sin responder con claridad al descenso del aforo, ven como Messi y el Barça siguen triunfando ante menos público.