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Carles Puigdemont acompañado de Carme Forcadell y Delfi Geli en el palco de Montilivi / EFE

El Barça se impone al Girona en el derbi de Puigdemont

El presidente de la Generalitat aprovechó el encuentro para darse un baño de masas a ocho días del 1-O

9 min

Montilivi no era un mitin electoral pero poco le faltó. Sin la comparecencia física de urnas pero con ellas más que presentes en el imaginario de todos los asistentes, el primer derbi catalán en Primera entre Girona y Barça (0-3) dejó el fútbol de lado, en un segundo o tercer plano, y se convirtió en la ocasión idónea para que los principales protagonistas del movimiento independentista exhibieran músculo y se reivindicaran respaldados en los 13.305 espectadores que llenaron el estadio gerundense. Lo que era tan solo un partido, apodado como el derbi catalán, con permiso del RCD Espanyol, acabó convirtiéndose en algo más.

En la ciudad natal de Carles Puigdemont, el presidente de la Generalitat no faltó en un palco de Montilivi donde también se encontraba Carme Forcadell, presidenta del Parlament, o Andreu Subies, presidente de la Federación Catalana de Futbol (FCF). Recordando tiempos pretéritos de su época como alcalde de Girona, y siendo protagonista tras recibir una gran ovación bajo el himno de “Els Segadors”, Puigdemont regresó a un campo que recuerda a la perfección, donde vibró y sufrió por igual con el conjunto de Pablo Machín, en un contexto y ambiente que le supuso una bocanada de energía y orgullo a ocho días de la tan mencionada cita.

Sin Josep Maria Bartomeu, ausente también en la comida de directivas, el Barça no estuvo solo en Girona y lo hizo acompañado de una amplia delegación que contaba con Jordi Cardoner, Oriol Tomás, María Teixidor, Carles Vilarrubí, Jordi Moix, Jose Ramón Vidal-Abarca y Silvio Elías. Una oportunidad generosa en un momento tan complejo merecía una comitiva excepcional, o eso debieron pensar en la entidad.

Un duelo con trasfondo

Pasearse por las afueras de Montilivi este sábado era algo diferente. Independientemente, nunca mejor dicho, del momento en el que se hiciera el recorrido, el ambiente era de cita grande. En esa línea, las plataformas secesionistas aprovecharon la jornada para hacer su agosto. Carteles con el , trípticos y una pancarta de bienvenida en las afueras del estadio, que rezaba “Bienvenidos a la república catalana”. Eran algunos de los elementos más destacados en los prolegómenos.

La previa del encuentro estuvo marcada por las iniciativas independentistas

La previa del encuentro estuvo marcada por las iniciativas independentistas / Plataforma ProSeleccions

Era tanta la expectación por lo que podría ocurrir más allá del césped que horas antes del enfrentamiento también empezaron a correr los rumores. El más comentado hizo alusión a una posible invasión de campo de los aficionados cuando el encuentro llegara al minuto 17:14, un hecho que puso en alerta a los responsables de seguridad del estadio, pero nada más lejos de la realidad.

Como viene siendo habitual durante ese instante, con el añadido del gol que logró el Barça segundos antes (minuto 16) y que dejó helada a la parroquia local, tan solo se escucharon los cánticos de independencia y "votarem", dejando como fábula cualquier otra acción que ya de por sí parecía improbable por la seguridad que rodea todos los encuentros en Primera División, sea en el coqueto y remodelado estadio de Montilivi o dondequiera que se dispute.

Derbi de clubes politizados

Más allá de quimeras, invenciones o fábulas, lo cierto es que no era complicado prever lo que iba a ocurrir. El encuentro llegó precedido de una intensa semana en Cataluña que tuvo su impacto en el mundo del deporte. Entidades, organizaciones y clubes se encontraron en la tesitura de decidir si debían pronunciarse o no en relación a lo ocurrido después de la actuación de la Guardia Civil el pasado miércoles. Muchos se dejaron llevar mientras que otros, como el RCD Espanyol o el Joventut de Badalona, mantuvieron su postura apolítica a pesar de las presiones recibidas.

El FC Barcelona, emblema de la lucha independentista en el ámbito futbolístico, no tardó a la cita y fue el primer club que se posicionó defendiendo el referéndum del 1 de octubre y condenando “cualquier acción que atente contra la democracia”.

El Barça se mostró superior al Girona

El Barça se mostró superior al Girona / EFE

Instantes después lo hizo su rival de este sábado. El Girona FC fue claro en su escrito posicionándose “al lado de la voluntad de los ciudadanos de este país que han hecho evidente en numerosas ocasiones la intención de expresar su libertad democrática ejerciendo el derecho a decidir”. Las pocas dudas que podían existir sobre cuál era la postura de ambos quedó diluida tras sendos escritos y se reafirmó en el duelo de Montilivi.

Valverde gana enteros

A pesar de todo lo ocurrido en el encuentro, lo cierto es que, aunque no lo parezca, el balón rodó y lo hizo durante 92 minutos en un buen encuentro que acabó cayendo del bando de los de Ernesto Valverde, que se impuso de forma clara en la batalla de dos entrenadores con una clara impronta propia.

Machín sorprendió a propios y extraños en una alineación que tuvo de todo. Emulando al conocido marcaje que realizó Chico, futbolista del Almería, a Xavi Hernández en 2012, el técnico del Girona apostó por Maffeo como encargado de perseguir, allá donde iba, a Leo Messi. El soriano quiso que el partido se jugara en un diez contra diez donde el mejor futbolista del mundo quedara eliminado. Pero el azulgrana quiso que eso no fuera así.

Messi volvió a ser el más destacado del partido

Messi volvió a ser el más destacado del partido / EFE

A pesar de los intentos del joven lateral catalán, que se pasó el encuentro siguiendo al argentino, charlando con él e intentando que el daño fuera el menor posible, Leo Messi volvió a aparecer y lo hizo para decantar la contienda un día más. En una jugada ensayada, el argentino centró, Jordi Alba remató y el rechazo despistó a un inspirado Gorka que, segundos antes había evitado el tanto del argentino, pero que no pudo hacer nada para salvar el gol en propia puerta de Aday (0-1, 16’) en un jarro de agua fría para un estadio que ya preparaba sus proclamas independentistas.

Visto y no visto

Después de un primer acto donde el Girona presentó batalla pero se vio superado por el fútbol asociativo de los azulgranas, la segunda mitad fue un quiero y no puedo de los de Machín, que rápidamente vieron que puntuar ante el Barça iba a ser una misión imposible.

El ingenio de Messi, sacando una falta rápida, acabó en el segundo gol en propia puerta del Girona, esta vez el protagonista fue Gorka Iraizoz, tras un gran taconazo de Aleix Vidal que dilapidó cualquier opción local (0-2, 48'). Minutos más tarde, Luis Suárez se sumó a la fiesta, se reencontró con el gol y cerró la goleada (0-3, 70') en un encuentro que pasará a la historia como el derbi catalán más politizado de la Liga española.