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Messi en un lance del encuentro en Roma / EFE

El Barça firma en Roma un ridículo histórico

Los azulgranas desperdician la ventaja de la ida y caen eliminados en cuartos de la Champions League (3-0)

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Por más que uno indague en la historia, hace falta mirar muy atrás para encontrar un fracaso de tal calibre. Por el contexto, el resultado, las sensaciones y las prestaciones mostradas, la desdicha del Olímpico de Roma tendrá un espacio destacado en el libro de decepciones de los anales del Barça. Adiós a la Champions, al triplete y a una temporada de ensueño que en Europa ha sufrido un revés que en tantos partidos de Liga se vislumbró y que nunca se produjo por obra y gracia de Leo Messi (3-0).

Con el argentino desaparecido en combate, el Barça naufragó. Cayó con merecimiento. Solo jugó cuando el resultado no le daba otra opción. Y eso en Europa no es suficiente. Ernesto Valverde siempre tuvo claro que la contienda en el Olímpico de Roma no sería sencilla. Quizá por ello, dio tanta importancia al tanto de Luis Suárez hace una semana en la Ciudad Condal. Conocedor de que los encuentros en el templo italiano suelen resultar fatigosos ante un rival tenaz y obstinado en la causa, el técnico del Barça dejó de lado las rotaciones y puso en liza a su mejor once en una noche para el olvido donde todo salió mal.

Ni fútbol ni ideas

Por más que hasta Sergio Busquets se sumara a la causa, jugó infiltrado a pesar del 4-1 de la ida, al Barça le faltaron ideas y, por encima de todo, fútbol. Si en la previa Valverde ya dejó claro que el objetivo en la visita a Roma era “que no pasara nada”, los suyos cumplieron la petición a rajatabla pero no contaban con un rival envalentonado que por momentos creyó que la epopeya era posible y que hizo historia con el tanto de Manolas en el 82’.

Manolas celebra el tercer tanto de la Roma

Manolas celebra el tercer tanto de la Roma / EFE

Errático, dubitativo, sin generar peligro y en un nuevo encuentro plomizo, el Barça nunca apareció en combate en la vuelta de los cuartos de final y tiró por la borda el espléndido botín obtenido hace tan solo una semana en el Camp Nou.

Sin recursos

Con la misma templanza con la que va superando rivales y cosechando récords en Liga, los azulgranas apostaron por la austeridad en Italia y lo pagaron caro. Muy, muy, muy caro. El mismo acierto que mostró Dzeko en los primeros compases de encuentro para animar a los suyos (1-0, 5'), es el que le faltó al ariete bosnio y al resto de sus compañeros tras el primer tanto en un sinfín de ocasiones erradas ante el arco defendido por Ter Stegen. Pero la insistencia de los italianos tuvo premio. Una recompensa que propició las lágrimas tras el encuentro del guardameta Alisson y la alegría de un estadio Olímpico que espoleó como nunca a los suyos. Nadie creyó en la gesta hasta que se produjo. Hasta que fue una realidad.

Con un trabajo coral que ya mereció más premio en la Ciudad Condal, principalmente en el primer acto, la Roma puso al descubierto la escasez de recursos del Barça cuando Leo Messi no tiene su noche. Con el argentino en modo voluntarioso pero sin acierto, raro en él, el conjunto de Valverde jugó con fuego y vislumbró que necesita algo más si quiere hacerse con el cetro europeo. Italia dejó al descubierto sus carencias.

Piqué en la acción del penalti a Dzeko

Piqué en la acción del penalti a Dzeko / EFE

Con Piqué y Umtiti naufragando en cada pugna con Dzeko, un penalti del central catalán dejó a los italianos a un solo tanto de la proeza tras el buen hacer de De Rossi (58’) desde los once metros, y con un Barça que cayó en un abismo inesperado. Un duro revés generado tras el remate de Manolas a falta de ocho minutos (82'), un justo castigo para un conjunto azulgrana que volvió a pecar de tacañería en su juego en una competición que azota con la eliminación a los equipos que no combaten en los grandes escenarios como este martes lo fue el Olímpico de Roma.