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Leo Messi celebra un gol con el Barça junto a Luis Suárez y Jordi Alba / EFE

El Barça se blinda con cláusulas ‘antijeque’

La traumática salida de Neymar y el descontrol económico en el que se ha convertido el mercado obliga a los azulgranas a adaptarse

7 min

Han pasado ya seis meses pero nadie lo olvida. Costará hacerlo. La herida sigue abierta en el Camp Nou. La traumática salida de Neymar, tan sorpresiva como real, no solo provocó un sisma en el Barça. También en el mundo del fútbol. La marcha de una pieza del tridente más potente del planeta a cambio de 220 millones de euros propició una permuta en el mercado futbolístico, que desde entonces solo ha potenciado su descontrol económico con fichajes basados en cantidades nunca vistas por medianías. Todo vale y todo es posible.

Más allá de las últimas operaciones vistas, con la entidad azulgrana como protagonista abonando 120 millones de euros por Coutinho más 40 en variables este invierno o los 105 fijos más los 40 en variables por Dembelé en verano, la marcha de Neymar al Parque de los Príncipes de París dio paso a una realidad nunca vista en el Camp Nou: en el mercado de fichajes actual ya no hay piezas intocables ni clubes al margen de las transacciones. El Barça ya está dentro de un juego donde todo vale y las estrellas cambian de bando en un santiamén aunque en ocasiones cueste comprender.

Nasser Al-Khelaïfi y Neymar el día de la presentación del brasileño / EFE

Nasser Al-Khelaïfi y Neymar el día de la presentación del brasileño / EFE

Si la negativa de Verratti a la hora de unirse a Busquets, Rakitic y cía en el centro del campo azulgrana ejemplificó que formar parte del once donde juega Leo Messi ya no lo es todo para un futbolista, el adiós prematuro de Neymar puso en liza un horizonte donde ya no es solo que ciertos jugadores ya no vienen sino que también los de 'casa' piensan en marcharse. Conocedores de ello, el Barça se ha puesto las pilas renovando a sus pilares con especial énfasis en las cláusulas de recisión

Un antes y un después tras Neymar

Mientras el equipo responde a las mil maravillas sobre el césped bajo la batuta de Ernesto Valverde, en las oficinas del Camp Nou la actividad no ha cesado y ya ha obtenido resultados. Renovado Iniesta con un contrato nunca visto antes en la entidad en el ámbito futbolístico ligándolo de por vida, similar al que se le hizo a Juan Carlos Navarro en baloncesto y en el cual ambos eligen al final de campaña qué es lo que quieren hacer, el siguiente paso fue confirmar la continuidad del eje vertebral del ‘Txingurri’ con las renovaciones de Leo Messi, Gerard Piqué y Sergi Roberto.

Las cuatro renovaciones así como las últimas incorporaciones tienen un denominador común: cláusulas de recisión astronómicas que les dejan fuera del mercado. Ni jeques ni similares. Inaccesibles. Un hecho que se repite en todos los acuerdos ‘post Neymar’. Mientras en su último pacto con Leo Messi, el Barça se aseguró una cláusula de 700 millones de euros, el club hizo lo propio blindando a Gerard Piqué (500 millones), Sergi Roberto (200) y los recién llegados Coutinho y Dembelé (400 millones ambos).

Sergi Roberto en acción en el duelo ante el Betis

Sergi Roberto en acción en el duelo ante el Betis / EFE

El caso Sergi Roberto sin duda expone a la perfección el cambio de política azulgrana. El canterano contaba con una cláusula de 40 millones de euros, la segunda más inferior de la plantilla solo por delante de la de Gerard Deulofeu, y se convertía en una pieza altamente apetecible para cualquier entidad europea. Dicha cláusula en la actualidad ha pasado a ser de 200 millones. Un aumento del 400% para asegurarse la continuidad del polivalente futbolista de Reus.

La diferencia de los 100 millones

Pero no todo queda ahí. Repasando la plantilla que dispone Ernesto Valverde, se encuentran hasta cuatro futbolistas con una cláusula superior o igual a los 150 millones de euros. Luis Suárez, Sergio Busquets, Ter Stegen o Jordi Alba registran una cantidad que, antes de este verano, suponía un impedimento para cualquier otro club pero que, tras el caso Neymar, se antoja viable y a la par peligrosa. Dicha cifra se encuentra establecida en un segundo nivel, en clave azulgrana, por debajo tan solo de los que han renovado tras lo ocurrido en verano. El cambio de política tras lo vivido queda patente.

Un caso distinto son los de Gerard Deulofeu (con una cláusula de 20 millones), Denis Suárez (50), Aleix Vidal (60), Cillessen (60), Digné (60), Umtiti (60) y Vermaelen (80), todas inferiores a los 100 millones. Sus salidas, por ahora, no serían traumáticas. El único que preocupa en el club y que tiene prioridad para renovar en las próximas semanas es el central francés, que desde su llegada ha justificado su posición de central titular, ha sorprendido a propios y extraños por su excelso rendimiento y en el Barça no quieren correr ningún riesgo. Su aumento en la cláusula será similar al vivido con Sergi Roberto para dejarlo fuera del alcance de cualquiera.

Las últimas incorporaciones como Yerry Mina (cláusula de 100 millones de euros), Semedo (100) y Paulinho (120) muestran una nueva realidad o tendencia que difícilmente cambiará visto un panorama futbolístico donde los billetes van y vienen y donde ni la compañía de Leo Messi sobre el césped es suficiente para garantizar la continuidad de estrellas.