Un ignífugo Barça evita la 'mascletà' en Valencia

Los azulgranas sobreviven al acalorado ambiente de Mestalla y se clasifican para su quinta final de Copa consecutiva (0-2)

Coutinho celebra su primer gol con el Barça / EFE
08.02.2018 23:28 h.
6 min

Mestalla sí ruge. Vaya si lo hace. El siempre volcánico estadio valencianista, en un ambiente de gala con 43.355 espectadores, nada tuvo que ver con el gélido aspecto que se vio hace una semana en el Camp Nou. En la capital del Turia todo estaba preparado para la ‘mascletà’ en forma de remontada ante un Barça que salió indemne, sobrevivió como pudo durante el primer acto las acometidas del Valencia y se clasificó para su quinta final de Copa del Rey consecutiva gracias a la pragmática propuesta que tan buen resultado le está dando al Txingurri (0-2).

Con olor a pólvora, el humo de las bengalas de los aficionados ché en los prolegómenos del encuentro - acompañados de cánticos ofensivos e insultos con Piqué en el punto de mira - ya aleccionó a los azulgranas de que la noche iba a ser caliente. Con una afición propensa a la erupción, en los últimos años jugadores, entrenadores y presidentes han salido damnificados de la ardiente postura de sus seguidores, la ventaja obtenida en la ida se antojaba exigua y más visto el planteamiento de Marcelino García Toral con la presencia arriba del trío que forman Simone Zaza, Rodrigo Moreno y Luciano Vietto.

Con un Piqué recuperado de forma asombrosa, a pesar de que se apuntó que sería baja entre ocho y diez días como consecuencia del enmarañado derbi catalán, la presencia de André Gomes en la que fue su casa - donde se le vio por última vez a un buen nivel - fue la única sorpresa en el once tipo del Barça más solvente de los últimos años, que combina a la perfección su fútbol de siempre con el saber estar defensivo que tanto se había añorado y que se antoja vital en noches como la vivida en Mestalla.

Fogonazos frustrados

Fundamental ya que en partidos como el de anoche un tanto del Valencia en los primeros instantes era el chispazo necesario para acabar de prender la mecha. Sin dejarse llevar por la situación y el contexto tan propenso al nerviosismo y el error, los azulgranas optaron por su versión más contemplativa a la espera de enfriar un rival que vivía de fogonazos puntuales pero tan comprometidos como el remate al poste de Rodrigo.

Rakitic y Kondogbia pugnan por el esférico

Rakitic y Kondogbia pugnan por el esférico / EFE

Cerrando los espacios interiores y cediendo toda la banda al ataque culé, el Valencia tuvo muy claro por donde no quería que Messi y cía atacaran el área de Jaume Domènech. Sofocadas las primeras tentativas valencianistas, poco a poco el Barça fue encontrándose, haciéndose con el control y marcando el ritmo que más le interesó para eludir cualquier 'quemazo' inoportuno antes del descanso.

Noche de estrenos

Ni el que un día fue su estadio ni la evocación a tiempos lejanos donde su fútbol enamoró al Barça, un de nuevo desacertado André Gomes fue el primer sacrificado de Valverde en un inicio de segunda mitad donde le tocó el turno a Coutinho. El ex del Liverpool no pudo entrar con mejor pie. Le cuesta más bien poco demostrar el enorme talento que atesora. En una acción muy similar al tanto de la ida pero con diferentes actores, un centro de Luis Suárez lo acabó rematando el brasileño en el segundo palo (0-1, 49') en un jarro de agua fría que mitigo las esperanzas de remontada que emergieron en Mestalla durante la semana. 

Los futbolistas del Barça celebran el primer gol en Mestalla

Los futbolistas del Barça celebran el primer gol en Mestalla / EFE

Con el Valencia obligado a marcar tres goles para firmar la remontada, el resto de segundo acto fue tan plácido que dio lugar a homenajes. Mientras Cillessen se regaló uno con una magnífica intervención que rubricó el buen momento que pasa la portería azulgrana con dos guardametas de primer nivel, Rakitic se reencontró con ese centrocampista que tan ligado estuvo con el gol culminando una de las habituales pugnas de Luis Suárez (0-2, 82') y hasta Ernesto Valverde se envalentonó y se atrevió a darle la alternativa a Yerry Mina para que al fin se estrenara con la zamarra azulgrana.

Con el mismo traje ignífugo con el que el Barça sobrevivió a un verano incendiario en el que por el camino se quedaron futbolistas como Neymar, esa vestimenta que le está permitiendo firmar una temporada récord en el que el triplete no suena nada descabellado, los azulgranas sofocaron el acalorado ambiente de un estadio Mestalla que no fue más que el escenario que vivió la constatación de que a este equipo azulgrana no le queman los retos.

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