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Leo Messi recibe una dura entrada en el Clásico entre Barça y Madrid

El Barça se atraganta en un clásico de color blanco

El Real Madrid se mostró superior frente al conjunto azulgrana en la noche donde Cristiano mostró sus dos caras (1-3)

9 min

Los días de verano pasan y ahogan cada vez más al Barça. Si lejos del césped el mercado estival está dejando multitud de sinsabores en forma de calabazas y desilusiones, lo cierto es que en el primer partido oficial de la temporada sobre el verde del Camp Nou, aquel que hasta la fecha había salvado las erróneas decisiones de la junta, las sensaciones no mejoraron ante un Real Madrid que supo a la perfección hacer leña del árbol caído (1-3).

Aunque la visita del conjunto de Zinedine Zidane se enmarcaba como la ocasión perfecta, desde el palco eran conscientes que un triunfo ante el eterno enemigo era el mejor remedio a los males vigentes que azotan al equipo, la realidad dejó patente el contraste de emociones, y de calidad futbolística, que viven los dos grandes del fútbol español con un Madrid en auge al que pocos retoques de mercado le hacen falta.

El Camp Nou presentó la peor entrada en un clásico de la última década

El Camp Nou presentó la peor entrada en un clásico de la última década / EFE

En un Camp Nou lejos de lo esperado en las grandes citas y adornado con una amplia presencia de turistas, que hicieron posible que durante diferentes tramos de partido se escucharan más aplausos y ánimos hacia los futbolistas madridistas, el frío ambiente no ayudó a soliviantar las penas azulgranas.

Los 89.514 espectadores, la peor cifra de aficionados en un clásico en la última década, asistieron a unos 90 minutos azulgranas que están a años luz de su mejor versión y que ratificaron la extrema necesidad de invertir íntegramente los 222 millones de euros que dejó Neymar en caja.

Cambio de roles

Mientras el brasileño se estrenaba con gol en el París Saint Germain, que acabó imponiéndose 0-3 en el campo del Guingamp en la segunda jornada de la Ligue 1, a la misma hora multitud de aficionados azulgranas recordaban su figura con cierta añoranza pensando en que lo podría haber sido de no ser por los millones llegados desde París vía Catar. 

En la capital catalana, el Real Madrid saltó al césped del Camp Nou con su vestimenta verde, el negocio no perdona a los daltónicos, y lo hizo con la claridad y personalidad suficiente como para taponar, maniatar y, durante toda la partida, superar holgadamente a un Barça que nunca se sintió cómodo ni encontró la fórmula para hacer daño.

Cristiano Ronaldo empezó el encuentro en el banquillo

Cristiano Ronaldo empezó el encuentro en el banquillo / EFE

Con Cristiano Ronaldo en el banquillo, previo paso a su corta pero intensa participación en el choque, y con Kovacic realizando un marcaje al hombre a Messi, Isco deambulando a sus anchas derrochando magia en el que pudo ser su césped hace unos años y Marcelo sumándose al ataque constantemente, los hombres de Zidane asumieron el rol de equipo dominador, aquel que en su momento perteneció solo y exclusivamente al conjunto azulgrana.

Lejos de aquella idílica imagen del Barça dominando y sometiendo a sus rivales de un lado a otro sin importar el escenario ni la talla del rival, en la calurosa noche barcelonesa fue el Real Madrid el que impuso su ritmo, la pausa cuando le convenía y movió de lado a lado al equipo de Ernesto Valverde, espectador de lujo de la demostración de músculo de Cristiano en una celebración que a la postre le acabaría valiendo una expulsión.

Remontada estéril

El Txingurri, en su estreno oficial con el Barça, abogó por hacer del Barça un equipo reconocible y mantuvo los signos que han caracterizado al conjunto azulgrana, que fue diluyéndose con el paso de los minutos y fue una caricatura de sí mismo.

Tras un par de avisos de Suárez y Messi, el Real Madrid empezó a estirarse y logró generar peligro siempre a través de la botas de Isco. Por su parte, Ter Stegen, providencial durante el encuentro, evitó el gol de Bale antes de un descanso que se cerró con empate pero con las malas sensaciones acompañando al equipo del extécnico del Athletic (0-0).

Luis Suárez se lamenta tras errar una ocasión

Luis Suárez se lamenta tras errar una ocasión / EFE

Lejos de mejorar, el segundo acto fue la constatación de la terrorífica situación del Barça. En lo que era la oportunidad ideal de reivindicarse para algunos futbolistas, como Deulofeu o Denis Suárez, evitando así el paso por el mercado, acabó siendo el mazazo definitivo para que la dirección deportiva azulgrana se lance al mercado sea cual sea el coste.

Y es que solo cuatro fueron los minutos que necesitó el Madrid tras la reanudación para hacer más grande la herida, tras un centro de Marcelo que Piqué acabó marcándose en propia puerta (0-1, 49'). El central, quien también se marcó un autogol en el 'se queda' de Neymar, escenificó la desesperación de un equipo que cerró una noche para el olvido.

El show de Cristiano

El que tampoco dejará de recordar el anochecer barcelonés será Cristiano. Saltó al césped en el minuto 56 sonriendo en medio de una sonora pitada ideando, quizá, lo que ocurriría minutos después. Sediento de protagonismo y oliendo la sangre ajena, el portugués no tardó en morder con un certero latigazo que se coló por la escuadra de la portería azulgrana en el inicio del fin. 

Después de que el foco de atención dejara, por unos instantes, a Cristiano para centrarse en Messi, en el momento que el argentino empató el partido desde el punto de penalti (1-1, 76'), el portugués quiso su dosis de protagonismo extra y la logró minutos después con un gran gol que dilapidó cualquier intento de remontada por parte del Barça (1-2, 79').

Cristiano celebra el segundo gol del Real Madrid

Cristiano celebra el segundo gol del Real Madrid / EFE

Amonestado tras su característica celebración, donde mostró músculos a la afición del Camp Nou durante más de un minuto, Cristiano acabó pagando caro su festejo en el cierre de una corta pero fructífera participación.

Y es que tres minutos después de su gol, el madridista cayó en el área y De Burgos consideró que la acción del portugués era merecedora de la segunda amarilla, equivalente a una expulsión que no le permitirá estar en el Santiago Bernabéu este próximo martes en un encuentro donde, tras el gran y letal tanto de Marco Asensio (1-3, 89'), mucho tendrán que cambiar las cosas para que la Supercopa de España no sea una nueva losa en la ya cargada mochila de tormentos azulgrana.