El banquillo eléctrico y el espíritu de Aragonés

Lopetegui no ha estado a la altura del marqués Del Bosque, y al nuevo seleccionador le avala no tener casi experiencia, como Zidane cuando tomó las riendas del Madrid

Julen Lopetegui durante su última sesión de entrenamiento; al banquillo eléctrico y el espíritu de Aragonés / EFE
14.06.2018 00:00 h.
4 min

Pundonor Rubiales se ha cargado al seleccionador Julen Lopetegui tras el torpe anuncio del fichaje por el Real Madrid a tres días del primer partido. No parece que la mejor manera de comenzar el mundial sea fulminando al entrenador, aunque el míster se hubiera convertido en un bulto sospechoso en la concentración de Krasnodar. Como es obvio, ni el marqués Vicente del Bosque ni el Sabio de Hortaleza, Luis Aragonés, hubieran tolerado semejante sainete

El momento es tan grave que se pide la inmediata dimisión del ministro responsable, Màxim Huerta, aunque el motivo sea otro. Ha querido la casualidad que Lopetegui haya sido cesado cuando se airea el turbulento pasado con Hacienda del ministro de Cultura y Deportes, al que no le gustan ni el fútbol ni los toros.

'Hierro, su turno'

Fernando Hierro recoge el testigo de entrenadores del calibre de Del Bosque, Luis Aragonés y anteriormente José Antonio Camacho o Javier Clemente, tipos capaces de fundir los plomos del banquillo eléctrico de la selección. Del Bosque era un magnífico gestor de egos entre cuyas virtudes destacaba la de hacer vida aparte de los jugadores, gente por lo general celosa y endiosada, y no discutir con nadie, ni directivos, ni periodistas, ni representantes. El talento balompédico del marqués consistió en no tocar el sistema de juego de Luis Aragonés, poción mágica que se agotó con estrépito en el primer partido de la última Copa del Mundo, cuando Holanda se cobró cumplida venganza del gol de Andrés Iniesta en la final de Johannesburgo con un sonrojante 1 a 5 inaugural.

No parecía estar a la altura Lopetegui de su antecesor. Genera dudas en el madridismo y nadie cree que esté capacitado para dirigir una secretaría de Estado, como es el caso de Del Bosque. El cargo de seleccionador en España tiene más miga que en Brasil y Argentina incluso. Aragonés, siempre Aragonés, lo dejó claro cuando sentenció que los seleccionadores en España siempre acaban mal, cosa que dejó caer después de esta otra: "Digo más veces 'vete a tomar por culo' que buenos días".

Un filósofo

Zapatones, formidable jugador y tremendo entrenador, es lo más parecido a un auténtico filósofo que ha generado el fútbol español, actividad sumamente contemplativa y algo más entretenida a veces que mirar una obra. Los aforismos de Aragonés, que son las leyes del fútbol, se resumen en dos: "Ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar" y "las finales no se juegan, se ganan".

Fernando Hierro viene precedido por casi nada, un año de entrenador del Oviedo en Segunda y otro de ayudante de Carlo Ancelotti en el Madrid. En currículo está tan tieso como Zidane cuando tomó las riendas del primer equipo blanco. El reto es mantener el listón de don Vicente y el Sabio que está en los cielos. Sólo tiene que coger una selección aturdida y convertirla en un equipo, que es lo que hizo Aragonés.

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