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Uno de los obstáculos de mayor altura del Grand National de Aintree / AINTREERACES

Los animalistas irrumpen en el Grand National

El dramatismo de la carrera ha obligado a los organizadores a disminuir su peligrosidad por la presión de las sociedades protectoras

2 min

La 164 edición del Grand National de Aintree, la famosa carrera de obstáculos que se celebra este sábado, marcó un antes y un después. Fue en 2011, cuando, en plena oleada de protestas por parte de los defensores de los animales, dejó un balance de dos purasangres muertos, una decena de jinetes accidentados y la crítica unánime de la retransmisión que la BBC ofreció durante la prueba, omitiendo los percances sucedidos y vanagloriándose del triunfo del caballo ganador.

El fuerte calor, inusual para un sábado de abril en Inglaterra, convirtió la prueba de siete kilómetros y 30 obstáculos en un infierno para caballos y jinetes. Solo acabaron 19 participantes, de los 40 que tomaron la salida, y las imágenes de los corredores exhaustos refrescados con cubos de agua dieron la vuelta al mundo.

Suavizar el recorrido

La reacción de los organizadores ante el cerco que las sociedades protectoras de animales estaban sometiendo a la carrera fue disminuir la peligrosidad de muchos saltos y poner condiciones más duras para participar. El objetivo, básicamente, fue que antes de renunciar a la histórica competición, había que tomar el mayor número de medidas para garantizar más seguridad y bienestar.

Desde el 2012, a los purasangres que participan se les exige que superen los siete años y acrediten un buen historial como corredores de fondo. Además, el hipódromo ofrece un diseño del recorrido más suave, con algunos saltos modificados. También se ha mejorado las zonas de aterrizaje, la madera de los obstáculos ha sido sustituida por materiales más blandos y los jinetes se encuentran la primera valla a 100 metros de la salida para que no alcancen velocidad y así no se den de bruces contra el suelo al primer salto. Y aun así, continúan cayéndose.