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Ángel Nieto, leyenda y mito del motociclismo

Ángel Nieto, leyenda y mito del motociclismo

El expiloto ganó 13 campeonatos del mundo e impulsó este deporte en España cuando era de escasa popularidad

03.08.2017 20:09 h.
7 min

Después de jugarse la vida sobre una moto en cientos de circuitos, grandes premios, curvas mal peraltadas, chicanes peligrosas y rectas infernales, una carretera comarcal de Ibiza se ha llevado la vida de una de las grandes figuras del deporte español. Ángel Nieto, a sus 70 años de edad, no ha podido superar su última carrera, inesperada, dramática, trágica, después de nueve días de una desenfrenada lucha contra la muerte por el accidente con su quad, no la moto de sus amores.

Y con más operaciones que nunca. Pues Nieto siempre alardeó de que solo le habían operado una vez por un accidente en Mugello en 1984 que le causó una rotura de astrálago en el tobillo derecho. Eso sí, tuvo fracturas de todo tipo, hasta 17 huesos rotos, pero ninguna de la gravedad para causarle el fatal desenlace.

Humilde y con valor

La pérdida del 12+1, como le gustaba decir por su superstición cuando se refería al 13, número de sus campeonatos del mundo, es estremecedora para el deporte español. Nieto popularizó el motociclismo y rompió con todo en el mundo de las dos ruedas en una época en la que para competir hacía falta algo más que valor. Logró 139 podios, ganó 90 grandes premios, 13 títulos mundiales y disputó 186 carreras.

Su mérito es que de la nada, desde la humildad, la sencillez y la pobreza, lo consiguió todo. Le echó coraje a la vida, el mismo que sus padres le transmitieron desde el día que llegó a Madrid con un año a buscarse la vida con ellos y sus otros dos hermanos. En la capital de España, en Vallecas, su barrio, ya estaba con 12 años haciendo de fontanero, electricista o carpintero.

angel nieto inicios

Foto de archivo de Ángel Nieto en sus inicios / EFE

Su colegio fue la calle. Así creció, no como sus hermanos, que si estudiaron y que en más de alguna ocasión tuvo de ellos algo de envidia. Envidia sana, pues nunca negó que le hubiese hecho ilusión haber sido “ingeniero o arquitecto”, pero también reconoció que “la vida después de todo tampoco me ha ido tan mal”.

Sueño hecho realidad

Y no le fue mal porque Nieto fue un afortunado: su sueño de pequeño se hizo realidad. Desde sus primeros pasos se empeñó en lo que más loco le volvía: las motos. Porque toda su vida estuvo marcada por el motor. Y cuando descubrió que Madrid no le daba lo que él quería, busco su particular Eldorado en Barcelona, donde a través de la familia Bultó, en Bultaco, inició una carrera imparable dentro del motor, primero en fábrica y luego en los circuitos.

Su primera máquina le costó 2.000 pesetas; era de segunda mano y no pasaba de los 40 kilómetros por hora, pero con ella empezó su aprendizaje. Inició su trayectoria deportiva en carreras de aficionados y comenzó a correr en los circuitos, aunque falsificando su edad.

Un gran palmarés

Poco después consiguió que los directivos de la Derbi le facilitaran una motocicleta de 50 cc y, sin apenas experiencia, en 1968 ganó sus dos primeros Grandes Premios. Fue el inicio de una trayectoria espectacular (especializada en pequeñas cilindradas, para las que demostró extraordinarias aptitudes), a cuyo término, en 1986, había obtenido seis Campeonatos del Mundo en la categoría de 50 cc (1969, 1970, 1972, 1975, 1976 y 1977) y siete en la categoría de 125 cc (1971, 1972, 1979, 1981, 1982, 1983 y 1984).

Con tanto título, marcas con las que corrió, además de Derbi, como Morbidelli, Kreidier, Bultaco, Minarelli y Garelli, y rivales a los que ganó, especialmente el piloto italiano Giacomo Agostini, Ángel Nieto se retiró en 1986 con un puesto bien ganado en el olimpo de los dioses del motor.  "Un día u otro te tienes que ir, porque ya no me divierto en la moto y porque, cuando estás pensando en retirarte, pierdes un segundo en cada vuelta", dijo al bajarse de la moto.

Sin prisas ni locuras

Desde aquel día la vida del 12+1 fue muy diferente a la que llevó siempre. Casado con dos hijos, Pablo y Gelete, pilotos como él, Nieto estuvo los primeros años pegado a los circuitos dirigiendo, principalmente, la carrera profesional de Emilio Alzamora. También obtuvo la Medalla de Oro de la Orden del Mérito Deportivo (1987) y la Gran Cruz del Mérito Deportivo (1993) y luego, prefirió retirarse a Ibiza y ejercer de comentarista en televisión.

En los últimos años, Nieto solo seguía al circuito en las carreras más cercanas, dicen sus compañeros de fatigas porque estaba “algo vaguete” y prefería dedicarse a sus negocios y al bricolaje, su otra pasión. Porque actuaba como le decía el corazón: sin prisas ni locuras. Por eso un día decidió no volver a coger la moto: “Desde que lo dejé, quiero recordar la moto como yo la veía.”, dijo. Mucha razón: el mundo también le recordará como le vio, un grande del deporte.