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La Comandancia donde prestan declaración los acusados por amaños en los partidos de Tercera y Segunda Divisón B / EFE

Amaños en Tercera: la red estaría infiltrada en otras ligas europeas

Los jugadores recibían una comisión de entre 3.000 y 5.000 euros por amañar los partidos y ya hay un árbitro detenido

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Desde que este lunes la Policía Nacional iniciará una macrooperación en contra de los amaños en apuestas de partidos de fútbol de Segunda División B y Tercera, la policía ha destapado el entramado de una mafia perfectamente organizada. El número de detenidos ha aumentado hasta 32 implicados, 28 hasta este martes, y es la primera vez que un árbitro se ve implicado en los hechos. 

El colegiado ha sido puesto en libertad tras declarar este miércoles en la Comandancia de la Policía Nacional en Extremadura. 

España, el punto de inicio

España ha sido el primer país en destapar una trama de amaños ideados y llevados a cabo por las mafias chinas asiáticas. Aun así, las primeras investigaciones apuntan a que los amaños en las apuestas del fútbol español solo serían una célula. La Europol también está al corriente de la operación y el operativo podría salpicar a países y ligas como Inglaterra, Francia o Italia. 

La UEFA ya ha sido puesta en conocimiento de los hechos, y desde hace meses monotoriza los partidos de Segunda B y Tercera cada jornada de competición. De los 32 detenidos, 24 han prestado declaración ante la Policía, mientras que los ocho restantes tendrán que pronunciarse ante el juez del caso este miércoles, tal y como informa MARCA. El cerebro de la operación, Jonan García, exjugador del Athletic entre 2003 y 2005, podría entrar en prisión por formar parte de una estructura de crimen organizado. El segundo implicado, y también líder de la trama, podría ser, según apuntan fuentes policiales, Iván Moreno, jugador del Racing de Santander de 37 años.

Los porteros, piezas clave 

Previa a esta macrooperación policial, se llevó a cabo la Operación Pizarro que detuvo a un gran número de cancerberos. La Policía sospecha que estos podrían haber influido de forma directa en los resultados, ya que como es lógico, su posición privilegiada en el campo habría ayudado directamente a interferir en el resultado final. 

Otra de las pruebas definitivas que acumulan los agentes, han sido halladas en mensajes de WhatsApp de los detenidos. Algunas conversaciones mantenidas dentro de la aplicación y encontradas en los móviles de los susodichos demuestran la existencia de dicha red de amaños en Segunda B y Tercera. La comisión que percibían los jugadores implicados alcanzaría la cifra de entre 3.000 y 5.000 euros por partido amañado.