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Cruce de acusaciones entre dirigentes de los partidarios de la consulta

Redacción
5 min

El vencimiento de los plazos autoimpuestos por las formaciones nacionalistas para fijar la pregunta y la fecha de la consulta sobre la independencia de Cataluña ha desatado el nerviosismo entre las formaciones partidarias de celebrar una consulta. Aunque, al parecer, no saben sobre qué celebrarla, ni cuando. He aquí algunos ejemplos, recogidos todos en las últimas horas.

En primer lugar, el presidente de la Generalidad, Artur Mas deslizó unas palabras que pueden interpretarse como dirigidas contra la Assemblea Nacional Catalana (ANC), la entidad independentista que organizó las manifestaciones de la Diada de los dos últimos años, y que había presionado a los partidos nacionalistas para que pacten la pregunta de la consulta y la fecha que quiere la propia ANC.

En declaraciones desde la India, donde se encuentra en viaje oficial, Mas advirtió que "si todo el mundo tira de la cuerda hacia la pregunta [para un hipotético referéndum independentista] que idealmente le gustaría hacer, pues la cuerda se podría llegar a romper". Mas puntualizó que su crítica no iba dirigida a la ANC, pero no sería descabellado interpretar que, en realidad, sí eran una crítica sutil.

Por otra parte, ERC ha llegado al punto de parar la negociaciones entre los partidos partidarios de la consulta, en relación a la propuesta que pretenden presentar al Congreso para que este autorice -deniegue, con toda probabilidad- transferir a la Generalitat las competencias para celebrar un referèndum. El escollo es que ERC quiere una resolución y el resto de los grupos, una proposición.

En esta misma cuestión, ICV-EUiA está haciendo valer la circunstancia de que, tras el paso atrás del PSC, són ya los únicos no claramente independentistas -obviando también a UDC- partidarios de la consulta. Los ecosocialistas también quieren imponer su matiz: que la propuesta al Congreso se presente como proposición de ley. Los independentistas, en cambio, aducen que sería preferible una proposición no del ley, porque estas no pasan por la Mesa del Congreso, y así llegaría con total seguridad al Pleno.

A la vez, la CUP ha cargado contra unos y otros, acusándolos de estar jugando a "la puta y la Ramoneta 2.0" y ha señalado que "suficientes enemigos tiene la consulta, incluso en Cataluña, como para que los soberanistas se pongan a putinejar".

Las peleas llegan a Twitter

De corte más anecdótico, pero no menos virulento, han sido otras discrepancias personales expresadas en Twitter. El líder de UDC, Josep Antoni Duran i Lleida, ha arremetido contra el independentista Junqueras. Después de que este hubiera insinuado que la decisión del Gobierno de destinar sobre unos 1.800 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómico a pagar a proveedores de la Generalitat podría haber sido motivada por su polémica amenaza de parar la economía.

"Pagament d'aquests 1700 M€ estava negociat abans. Res a veure amb la insensata proposta de vaga general de Junqueras. Quins bemolls!", ha tuiteado Duran, firmando el texto personalmente, lo que indica que no lo ha escrito su equipo.

Finalmente, y también en twitter, el líder de de Solidaritat Catalana per la Independència, el exdiputado Alfons López Tena, ha cargado contra su sucesor parlamentario en el campo del independentismo más radical. López Tena ha acusado al diputado de la CUP David Fernández de no haber exigido en el Parlamento autonómico que se recorte el sueldo de los diputados, y se ha mofado de que Fernández "cobra, y hala". El diputado cupaire ha respondido recordando que él y sus correligionarios en la Cámara autonómica solo se quedan 1.400 euros mensuales -en 14 pagas-, y que el resto de su retribución va a las arcas del partido. A lo cual han seguido réplicas i contraréplicas a cual más afilada, con acusaciones mutuas de "manipulación".

Por otra parte, diversas fuentes han señalado a CRÓNICA GLOBAL que desde CiU se está tratando de recuperar la iniciativa frente a ERC en relación al proyecto independentista, aprovechando la sensación de que el trasvase de votos entre ambas formaciones ha tocado techo. Muy especialmente tras las polémicas declaraciones del líder de ERC, Oriol Junqueras, en las que amenazaba con parar la economía una semana para presionar al Gobierno para celebrar la consulta.