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Alfonso Basterra y Rosario Porto, durante el juicio por la muerte de Asunta / EP

Así fue el 'caso Asunta', el asesinato de unos padres a su hija adoptiva

Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron condenados por sedar durante meses a la pequeña y asfixiarla con una cuerda hasta matarla

6 min

El caso Asunta es el nombre que recibió por parte de los medios de comunicación la investigación judicial entorno a la muerte de Asunta Basterra Porto, una niña de 12 años cuyo cuerpo fue encontrado en una pista forestal del municipio de Teo, en La Coruña.

Sus padres denunciaron la desaparición de la pequeña el 21 de septiembre de 2013, un día antes de encontrarla. Tres días después arrestaron a la madre, Rosario Porto, y se abría una investigación en la que era acusada de un delito de homicidio. El padre de la menor, Alfonso Basterra, corrió la misma suerte 24 horas más tarde. Fue acusado del mismo delito.

 

 

Encuentran ahorcada en su celda a Rosario Porto, condenada por asesinar a su hija Asunta / CD

Las pistas implicaron a sus padres

Rosario y Alfonso eran los padres adoptivos de Asunta. La niña, originaria de la ciudad china de Yongzhou y llamada Fang Yong, llegó a sus vidas cuando apenas tenía un año de edad. La madre era abogada de profesión, mientras que el padre era periodista.

El caso tuvo mucho revuelo​ en los medios de España, lo que causó gran interés mediático y ciudadano con numerosos reportajes e investigaciones. Y todo ello se inició en torno a tres pistas: unas cuerdas encontradas en casa de Rosario muy parecidas a las que emplearon para atar el cadáver de Asunta, la presencia en cantidades tóxicas de lorazepam en la sangre de la niña, y el ordenador portátil y móvil de Alfonso. Ambos dispositivos desaparecieron al iniciarse la investigación policial y aparecieron en su piso después de que se manipulara su disco duro.

El juicio tuvo varios retrasos

En junio de 2014 se inició el juicio del caso, aunque el jurado popular no fue elegido hasta mayo de 2015. La previsión era empezarlo en junio o julio de ese mismo ejercicio, pero se retrasó. Finalmente, ambos acusados comparecían ante el tribunal a principios de octubre de 2015, con 84 testigos y 60 peritos como participantes en la vista oral.

El 30 de octubre de 2015, el jurado popular designado por el Juzgado de Santiago de Compostela determinó culpables tanto a Alfonso Basterra como a Rosario Porto del asesinato de su hija, Asunta Basterra. Lo hicieron por unanimidad

Lograron reconstruir el asesinato

Gran parte del veredicto se basó en los testimonios, las cámaras de vigilancia que mostraban los movimientos de la pareja y los registros de los teléfonos y otros dispositivos digitales que usaron esos días. Todo este material ayudó a reconstruir las actividades de los padres en las horas próximas a la desaparición y muerte de su hija.​

Según esa reconstrucción, Rosario Porto llevó a Asunta hasta su vivienda en Teo, donde la asesinó. Se lo comunicó a Alfonso Basterra, denunciaron su desaparición y, de madrugada, dos jóvenes encontraron el cuerpo de la niña en un camino forestal que conduce a la parroquia de Oza.

Dureza contra los dos acusados

El tribunal concluyó que la sedaron durante meses con el lorazepam y la asfixiaron por sofocación con las cuerdas. Tras fallar en la búsqueda de "hechos no probados" que les eximiera del trágico sucesos, rechazaron el indulto o la suspensión de la pena. El jurado fue incluso más allá que el fiscal. Aceptó la posibilidad de que Basterra fuese también en el coche hasta Teo con la niña y la madre justo antes de que tuviera lugar el asesinato de la pequeña. 

Rosario Porto escuchó con más entereza la lectura del veredicto que su marido. Alfonso Basterra respondió con diversos gestos de negación la pena por el relato de los hechos que se dió por bueno. El fiscal solicitó 18 años de prisión por asesinato con alevosía. La acusación popular pidió la "pena máxima", 20 años de cárcel. Se impuso la propuesta del Ministerio Público. 

Cambios en la versión de los hechos

En una primera versión de los hechos, Porto declaró que había dejado a Asunta sobre las siete de la tarde en su casa de Santiago de Compostela y que cuando regresó un par de horas después la niña había desaparecido. Modificó su testimonio cuando conoció la existencia de imágenes de cámaras de seguridad en las que se la veía en el coche junto a la menor en dirección a Teo.

En la segunda versión, la mujer regresó a Santiago de Compostela hacia las 17.50 horas y dejó a Asunta cerca de la casa del padre para volver a su domicilio de Montouto. Del mismo modo, la declaración de Alfonso Basterra también incurrió en contradicciones.

Basterra sigue en la cárcel. Porto había intentado en varias ocasiones quitarse la vida. Finalmente, consiguió su objetivo en Brieva (Ávila).