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Una mujer se pasa cuatro horas buscando el coche en el aeropuerto de Palma de Mallorca /CD

Indignación de una mujer que se pasó la tarde buscando su coche en el parking del aeropuerto

Una mallorquina anduvo 10 kilómetros durante cuatro horas en busca de su vehículo después de que los operarios de Aena lo cambiaran de planta

4 min

El relato en Twitter de Juana Alemany, una mujer mallorquina, que anduvo 10 kilómetros buscando su coche en el parking del aeropuerto de Son San Joan (Palma de Mallorca) ha causado un enorme revuelo cibernético. Según cuenta, el personal de Aena movió su vehículo de la planta 2 a la 6 por obras sin aviso previo.

Por si fuera poco, tras cuatro horas deambulando por el estacionamiento de la terminal y una consulta a una trabajadora de la oficina, que no le aportó ninguna solución, a las dos horas y media la operaria recordó que el turismo de la clienta había sido trasladado a otro módulo de aparcamiento.

10 kilómetros en cuatro horas

Con todo, la damnificada reconoce que a las 24 horas recibió una llamada “muy humana, sincera y profesional” por parte de la empresa gestora de aeropuertos. Los hechos ocurrieron la tarde del jueves 19 de agosto.

“Anteayer viví una situación indignante en el parking de Aena de Palma. He esperado a enfriarme para contarla sin proferir insultos y descalificaciones, por mucho que las merezcan. Por supuesto, ya hice la reclamación pertinente, pero creo que debo avisar a quienes os paréis a leerme”, ha empezado.

Contexto

Para contextualizar su periplo, la pasajera cuenta que llegaba “reventada” a Palma después de empujar seis horas una silla de ruedas de unos 150 kg, coger autobuses y metros y volar hacia Mallorca. Todo ello, con una mochila de siete quilos a su espalda. Tras abonar los 30 euros del servicio de estacionamiento, a las 17:15 horas, Alemany empezaba a recorrer el parking de la terminal.

“A la media hora de caminar reventada, sudada, sedienta y cargada, empiezo a preocuparme. Lo peor es la idea de que mi cabeza empieza a fallar. No sé, últimamente le tengo pánico a los olvidos por aquello del Alzheimer familiar. A la hora, subo a la planta 3 y también la recorro. Estoy segura d que no lo había dejado allí, pero... No. No está. Bajo a las oficinas a pedir ayuda”, narra, mientras añade que en esas dos horas llegó a pensar que su coche había sido robado, que empezaba a tener demencia senil o que la edad le estaba jugando una mala pasada.

Sin respuesta por parte de la trabajadora

Para mayor inri, tras una breve charla con la recepcionista de las oficinas, la clienta sale resignada después de que le hayan asegurado que no hay ninguna planta más en obras. Minutos más tarde solicita la ayuda de su hermano, que acude a su rescate y ambos recorren las plantas 2, 3 y 4 del edificio en el coche de éste. Con los nervios a flor de piel, Juana se queda en el interior de vehículo de su consanguíneo mientras él acude de nuevo a preguntar a las oficinas.

Sube. Que el coche está en la planta 5 o en la planta 6. Lo han movido por las obras. Ante las preguntas de mi hermano de por qué no me lo dijo dos horas y media antes cuando bajé la primera vez, responde que perdón, que perdón, que perdón. Que no me preocupe, que me perdonase”, relata Juana, que, además, para abandonar el parking, tuvo que pagar 9 euros extra por haber superado el límite de validación establecido desde que lo canjeó su ticket a las 17:15. Es decir, hacía cuatro horas.