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Una foto de archivo de Kendra Jackson, la mujer afectada en el hospital / NEBRASKA MEDICINE

Una mujer expulsa líquido cerebral durante años, pensado que eran mocos

Los síntomas comenzaron de imprevisto dos años después de que la paciente sufriera un accidente automovilístico

3 min

Con la llegada de la primavera, son muchas las personas que sufren los síntomas de la rinitis alérgica. Esta se caracteriza por la inflamación de las vías respiratorias, el picor de garganta, el enrojecimiento de los ojos, los estornudos y, por supuesto, la congestión y secreción nasal. Un estado permanente que resulta muy incómodo para cualquier paciente. Y sino que se lo digan a Kendra Jackson, que durante cinco largos años padeció los estragos de una alergia o resfriado prolongado. O al menos eso le diagnosticaron los médicos. Nada más lejos de la realidad.

Fuga de Líquido Cefalorraquídeo

Casi un lustro han tardado los especialistas en descubrir la auténtica naturaleza del líquido que Kendra Jackson ha estado expulsando por la nariz desde 2013. A pesar de las pesquisas iniciales, no se trata de la mucosidad propia de la alergia, sino de líquido procedente del cerebro.

Kendra Jackson a su salida del hospital / NEBRASKA MEDICINE

Kendra Jackson a su salida del hospital / NEBRASKA MEDICINE

El origen es la conocida como Fuga de Líquido Cefalorraquídeo, provocada por una pequeña lesión en el cráneo. El paciente que padece esta condición sufre la pérdida del líquido que el cerebro produce de manera constante como amortiguador y que protege también la médula espinal. La mujer, de 52 años y residente en Omaha, Estados Unidos, definió dicho síntoma como “una cascada continua que luego corría hasta la parte posterior de mi garganta”. Una reacción que según los médicos no corresponde a ninguna alergia documentada.

¿El motivo? Un accidente de tráfico

Este moqueo incesante apareció de imprevisto en 2013, después de que Jackson sufriera un accidente de tráfico donde se golpeó la cabeza de manera violenta. Los especialistas aseguran que este podría ser el origen de dicha lesión, que además afecta a un solo lado de la nariz, un rasgo muy característico de la Fuga de Líquido Cefalorraquídeo. Una condición que perjudica a 1 de cada 20.000 personas cada año.

El pasado mes de abril, los médicos colocaron un injerto de tejido graso en el cráneo de la paciente para tapar el agujero y detener la fuga. Desde entonces, ha mejorado considerablemente, según los expertos del Nebraska Medicine. Estos aprovechan también para recordar al resto de personas lo importante que es acudir a la consulta ante cualquier problema, así como solicitar una segunda opinión tras un primer diagnóstico nada concluyente.