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Rayos durante una tormenta / PIXABAY

Una mujer escocesa es alcanzada por un rayo durante una tormenta

El móvil de Tracey Kutluol recibió el impacto del rayo y su carcasa pudo salvarla de morir electrocutada

3 min

Las tormentas son tan bonitas como peligrosas. Y si no que se lo digan a Tracey Kutluol, una mujer escocesa de 43 años que hace unos días se llevó un susto de muerte por culpa de una de ellas. Una tormenta de verano llegó a la localidad de Galashiels en la que ella reside. Y ante la preciosidad de la escena decidió sacar su teléfono móvil por la ventana del salón de su casa para grabar un vídeo y capturar uno de los muchos rayos que estaban cayendo.

Poco podía prever entonces que ese gesto tan simple de inmortalizar la tormenta para capturar rayos iba a ser tan literal. Porque a Tracey le cayó un rayo en ese momento que le pudo costar caro. Según ella misma cuenta, "creo que la funda de mi iPhone me salvó la vida".

“¡Me ha caído un rayo!”

“La tormenta estaba a mi izquierda. Los rayos y los truenos estaban empezando, y como las ventanas de mi casa son pequeñas traté de conseguir una mejor vista abriéndola. Saqué el móvil fuera intentando evitar que el gato se escapara y me puse a grabar la escena”, relata Tracey a medios locales.

Y de repente, un destello cegador se dirigió hacia ella. “¡Me ha caído un rayo, me ha caído un rayo!”, se le escucha decir justo después. El smartphone actuó de antena atrayendo al rayo e impactó en la carcasa protectora de plástico. Y posiblemente este accesorio fue el que la salvó de morir electrocutada.

Manteniendo la calma

“En apenas unos segundos un rayo me alcanzó en el teléfono. Instantáneamente lo tiré al suelo y cerré la ventana”, explica la mujer, que vivió auténticos momentos de caos a su alrededor. “Todo estaba a oscuras porque habíamos apagado las luces. Un amigo que estaba conmigo empezó a gritar con un pequeño ataque de pánico, mi hija se puso a gritar en la habitación y mi hijo se alteró por el incidente", asegura.

Sin embargo, ella mantuvo la serenidad ante el impacto. "Me las arreglé para tranquilizar a todo el mundo y para meterlos a todos en mi habitación en la planta baja. Y, lógicamente, apagamos todos los aparatos electrónicos para estar a salvo”, declara.