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Helen Rhodes y su familia REDES

Una mujer de 46 años muere en pleno vuelo y su familia viaja ocho horas junto al cuerpo

La fallecida regresaba desde Hong Kong al Reino Unido tras 15 años de "aventura" con la esperanza de reencontrarse con los suyos

3 min

Una mujer de 46 años que viajaba con su marido y sus dos hijos desde Hong Kong  a Reino Unido ha muerto en pleno trayecto y su familia ha tenido que volar ochos horas al lado del cuerpo sin vida.

Helen Rhodes, como se llamaba la finada, regresaba a su país de origen después de una "aventura" de 15 años en la región asiática. Pocos esperaban este trágico desenlace.

Hechos

Al poco tiempo de iniciar este vuelo de 13 horas, la mujer se quedó dormida. Al ver que no despertaba trataron de reanimarla, pero fue en vano. Quedó inconsciente en pleno vuelo y falleció.

"Todo esto sucedió frente a sus hijos", relata Jayne Jeje, una amiga de la fallecida. "Fue extremadamente traumático, todos sus seres queridos tuvieron tiempo de decirle lo que tenían que decirle. No hace falta mencionar que están devastados. Esta pérdida es inimaginable. Helen era una esposa y madre devota. Era el pegamento que mantenía unida a su familia", sentencia.

Ayuda

El avión hizo su aterrizaje previsto en Frankfurt, donde estaba previsto hacer escala. El padre aprovechó el momento para informar al resto de familiares y comunicar que sus hijos continuarían su camino hacia el Reino Unido. Él se quedó en Alemania, junto al cadáver.

Jeje creó entonces una cuenta en GoFundMe para ayudar a la familia a repatriar el cuerpo y suplir los gastos de trámites y ayuda que puedan necesitar los hijos por el impacto emocional."Todavía estamos incrédulos y conmocionados por el repentino fallecimiento", detalla.

Un reencuentro que no pudo ser

“Helen estaba emocionada y nerviosa por la mudanza, pero esperaba ver a su familia en casa, ya que no había visto a su familia ni a sus padres desde que comenzó la pandemia. Lamentablemente, nunca pudo volver a verlos”, asegura la amiga.

Lo único que les queda es "esperar que supiera cuánto significaba para nosotros y cómo su vacío nunca podrá llenarse. Cómo esta pérdida es tan dolorosa y surrealista”. “El dolor que sentimos es paralizante. Sin embargo, nos sentimos afortunados de haberla conocido”, concluye.