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Mari Cielo Cañavate / EP

El padre de Mari Cielo Cañavate reclama justicia 14 años después de la desaparición de su hija

Tras la puesta en libertad del principal sospechoso, el progenitor de la víctima lleva el caso a Estrasburgo

5 min

"En este país se hace justicia a los criminales y a los asesinos, y ahora me toca ir a buscar justicia fuera de España, a Estrasburgo". Son palabras de Antonio Cañavate, el padre de Mari Cielo, una mujer de 36 años y madre de dos hijos que desapareció hace 14 años y de la que todavía no se sabe nada.

Antes de perderle en Hellín (Albacete), la desaparecida confesó a su padre que tenía miedo de su pareja de aquel entonces y le preguntó a su progenitor: “Si desaparezco, ¿me buscarás?”. Unas palabras que todavía resuenan en su cabeza.

Paralelismos

Sus peores predicciones se cumplieron. Paco, el hombre con el que estaba fue condenado a 15 años de cárcel por el asesinato de Mari Cielo Cañavate. Recurrió la sentencia y salió en libertad.

Muchos comparan el caso con el de Marta del Castillo, ya que nadie ha dado con el paradero de la desaparecida. La diferencia básica, en cambio, es que en el caso de la albaceteña nunca hubo una confesión.

Reclamo

Los padres de la víctima, en cambio, lo tienen claro y reclaman justicia. “No entendemos cómo puede ser que un asesino esté en la calle y, además, tengamos que pagar los costes judiciales”, grita desesperado Antonio.

“Mari Cielo le quería dejar y él la mató, solo queremos que nos diga dónde está el cuerpo”, señala desesperado. Y es que, la única pista que tienen es la de un testigo que asegura haberla visto en el coche de Francisco el día que desapareció.

Testimonio

La mujer iba con la cabeza caída, apunta el testimonio, un hecho que para su padre sólo puede significar una cosa, que Paco ya la había matado. El informe policial apunta al estrangulamiento como causa de la muerte sin que haya cuerpo.

La desaparecida, divorciada y con dos hijos, vivía sola. En 2004 empezó una relación con Francisco Ramírez, de 56 años. Tres años después, la mujer decidió romper.

Últimas palabras

Mari Cielo vivía atemorizada desde entonces, hasta el punto de que tres días antes de desaparecer cambió la cerradura de su casa. El 10 de octubre de 2007 tras llevar a sus hijos de 9 y 7 años al colegió llamó a su hermana para advertirle que no la podía acompañar al médicomédico como le prometió. “No puedo, que viene Paco y se enfada mucho cuando no estoy en casa”, alegó.

Desde entonces, no hay rastro de la hija de Antonio, sólo una carta anónima con este mensaje: “Buscadla donde están las putas de Albacete, allí está con Marta del Castillo”. Asimismo, los padres recibieron una SMS muy agresivo tras la misiva que advertían: “No la vais a encontrar jamás, dejad de buscarla, hijos de puta”.

Justicia

Cuando el caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, el juez consideró nulos tres apartados de la sentencia condenatoria a Paco: que Mari Cielo está muerta, que el acusado es culpable de haberla matado, y que existe un delito de homicidio. El Tribunal Supremo ratificó el fallo, y obligó a la familia de la desaparecida a pagar las costas.

Antonio lo considera una tremenda “injusticia”. Los mismos jueces señalan que existen “vehementes sospechas” de que el acusado cometiera el asesinato, pero faltan pruebas. “Sí lo hizo, con un camioncito que tiene, él dice que no pero el repetidor ubicó su teléfono allí”, apunta, “por la mañana la mató y la llevó a la finca, por la tarde la sacó”, sentencia el padre de Mari Cielo.