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Las listas se han colapsado para presenciar las ejecuciones

Listas colapsadas para ver ejecuciones en directo en Estados Unidos

Tras el anuncio publicado por la directora de un correccional para que voluntarios acudieran a las ejecuciones, la demanda se ha disparado

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Estados Unidos es uno de los países que aún tiene pena de muerte. De los 50 estados que forman el país, 32 contemplan la pena de muerte como algo habitual. En algunos de ellos, como Virginia o Arkansas, la ley exige la presencia de público en las ejecuciones de condenados a muerte.

Wendy Kelly, directora del departamento correccional de Arkansas, abrió un proceso para pedir voluntarios que quisieran asistir a ver la ejecución en directo de los condenados.

Planeaban ejecutar un número récord de siete presos en once días, pero no encontraban a suficientes personas dispuestas a hacer de testigos. La ley estatal de Arkansas establece que al menos seis “ciudadanos respetables” tiene que estar presentes en cada ejecución para “verificar que se ha llevado a cabo en la forma requerida por la ley”.

La publicidad funcionó. Arkansas tiene las listas de voluntarios colapsadas. La directora del centro recibió cartas de ciudadanos como Beth Viele, de 39 años, en la que pedía "por favor, acepte esta carta como petición formal para ser testigo voluntaria para las ocho ejecuciones que se van a producir” y añadía que le "gustaría ser parte de la ayuda a las familias de las víctimas para que puedan ver cómo se hace por fin JUSTICIA".

En Virginia la ley requiere también que personas ajenas al crimen estén presenten en todas las ejecuciones. Teresa Clark, voluntaria para ver ejecuciones, ha visto a tres hombres morir. Su marido la llevó y le dijo “tienes que ver esto” después de que él acudiera una primera vez sin acompañante.

Teresa tenía mucha curiosidad por saber cómo era y accedió. La ojeadora explica que durante las ejecuciones los presos miran a la derecha, a la galería de testigos y les dejan decir unas últimas palabras. Tras la ejecución, el doctor dictamina la muerte y se cierran las cortinas mientras les agradecen haber venido. La norteamericana confiesa que "es bastante extraño ver a alguien mirarte mientras se prepara para morir" y asegura que un día, tras volver de presenciar una ejecución, “estaba sentada en mi coche en un semáforo, miré por el retrovisor y juro que vi al hombre que acababa de ver morir".

La mayoría de testigos voluntarios para ver ejecuciones creen que es una obligación de la ley y que los culpables saben cuándo van a morir, “las víctimas no lo sabían”.

La polémica se centra ahora en cómo gestionar la avalancha de voluntarios que quieren prestarse al requerimiento de la ley y el por qué: ¿morbo o deber?.