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Una familia en la calle / EFE

Toda una familia contagiada de Covid pierde a dos de sus 11 miembros: "Se desató un infierno"

Sólo cinco días pasaron desde que el miembro de un clan tuviera contagios hasta que se extendiera entre todos

4 min

La pandemia azota todavía a las vidas de muchas personas. Los datos van a mejor en España, las muertes y contagios caen mientras aumenta el número de vacunados, pero no es así en todo el mundo, y los expertos alertan a la ciudadanía de que no se relajen. La situación todavía no esté¡á controlada.

Poco más de un año después, ha salido a la luz la historia de una familia de once miembros que viven en dos pisos contiguos. Todos ellos se han contagiado y dos de ellos han fallecido a causa de la enfermedad.

Cinco días

“En cinco días se desató un infierno”, cuenta Jésica Andrea Granado, una técnica de laboratorio que ha dado su testimonio de lo ocurrido entre los suyos. A sus 39 años vive con sus hijos Maia, de 20 años y Lorenzo, de 8, y su marido Elías, de 47, en la casa de sus padres. Con ellos también vive una tía materna, que debido a la pandemia no pudo volver a su casa a Paraguay. En la casa colindante y compartiendo patio viven su abuela paterna con tres tíos.

Todos ellos cruzaban de un domicilio a otro desde siempre y pese a la situación. El problema fue que, en agosto del año pasado, poco a poco todos ellos empezaron a tener síntomas del Covid.

Víctimas mortales

“Entre el lunes 24 de agosto y el sábado 29 se contagiaron mis padres y tres tíos. Mi abuela empezó a agonizar. Mi marido, mis hijos y yo empezamos con síntomas”, así hasta once. El 29 fallecía su abuela y ese mismo día se llevaron de urgencias a su padre, poco después a su madre.

La mujer se recuperó antes que él y antes de irse del hospital lo pasó a saludar. “Fue la última vez que mi madre y mi padre se vieron”, recuerda. Su padre falleció poco después. Jésica tuvo que reconocer a su progenitor a ocho metros de distancia.

Foco de contagio

Poco se sabe de cómo empezó el contagio. Sospechan que lo trajo su tío ya que era el único que trabajaba. Poco le importó al hermano del afectado, padre de Jésica, que cruzaba a verlo a diario. Su hija se lo reprochó y le pedía que el familiar fuera a hacerse un test y que él no fuera.

El hombre se enfadó. No veía necesario decirle a su hermano, con ya 60 años, qué debía hacer. Las consecuencias fueron terribles. Él perdió la vida poco después que su madre, el resto de la familia acabó contagiada y no todos con síntomas leves.