Menú Buscar
El gusano extraído del intestino del paciente

Un hombre se extrae un gusano de metro y medio tras meses de diarreas

El hombre comía casi todos los días sushi algo que provocó la aparición del gusano procedente del salmón mal conservado

3 min

Un hombre de California, Estados Unidos, sufrió durante meses diarreas sin encontrar explicación alguna. Tras muchos dolores intestinales, un día decidió acudir al médico después de que un gusano de metro y medio saliera de su recto en una de sus diarreas.

El doctor Kenny Banh, no podía creer lo que el paciente le contaba hasta que vio al insecto enrollado en un rollo de papel de váter. El hombre asegura que lo encontró en su ano después de una fuerte diarre en la que acabó sangrando. Tal y como él afectado contó, en un primer momento pensó que podían ser sus intestinos que tras tantos meses de dolores podían haberse visto afectados. Aun así, cambió rápidamente de opinión cuando vio que algo se movía.

Los sanitarios dieron una pastilla antiparasitaria al paciente similar a la que se da a las mascotas. El paciente confesó después que había estado notando algo moverse por su estómago, pero que pensó que se trataba de gases. El paciente explicó también a los médicos que llevaba meses sufriendo de fuertes y persistentes diarreas que podían alargarse incluso semanas.

Además, confesó sus hábitos alimenticios: el paciente comía sushi casi todos los días, especialmente 'sashimi' de salmón, algo que él mismo aseguró que jamás volvería a probar después de su traumática experiencia. El sushi muy saludable en muchos de sus aspectos, también puede producir problemas intestinales provocados por el pescado crudo. Tal y como indica el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos emitió una alerta por el elevado riesgo que presentaba una larva parasitaria que se había encontrado en el salmón del océano Pacífico, muy consumido en Estados Unidos y procedente especialmente de Alaska. 

La alerta avisaba a los consumidores de que la larva podía sobrevivir en salmón mal cocinado y mal congelado, y que podía sobrevivir en el tracto digestivo humano, donde se alimenta de la sangre del huésped y de sus nutrientes.