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Homenaje a las víctimas del crimen de Córdoba / EP

Así fue el brutal asesinato que sacudió Córdoba

Una de las víctimas del atraco a la sucursal del banco Santander que acabó con la vida de dos policías recuerda los hechos

5 min

El 18 de diciembre se cumplieron 25 años de un crimen que sacudió Córdoba. La banda de la nariz, un grupo de anarquistas violentos, asaltaron una sucursal del banco Santander y que acabó con la vida de dos policías locales.

El guardia de seguridad que entró ese día, Manuel Castaño, recuerda cómo fue el terrible momento en que le dispararon. “Una me dio en el hombro, que es la que me atraviesa y me rompe la médula, entre dos costillas, la tengo todavía ahí; otra me atravesó el brazo izquierdo y otra, la que más daño me hizo, la que me atravesó toda la barriga y me rompió los intestinos”, relata a Cordópolis.

Atraco

De su cabeza no se le va la imagen de lo que vio al entrar en la sede a la que solo iba a presentar unos documentos. Una veintena de personas inmóviles y calladas y unos atracadores con pelucas, narices y gafas falsas y gabardinas. Ellos lo amenazaron hasta tres veces para que se tirar el suelo mientras le amenazaban con una metralleta.

Los asaltantes se fueron con el botín: 71 millones de pesetas (unos 426.718 euros), nueve kilos de oros y varias joyas. Michelle Pontolillo, el más joven, fue detenido mientras se refugiaba cerca del hotel Boston, donde aparcó en zona de carga y descarga, preparado para emprender la huida.

Huída criminal

Los atracadores tuvieron que robar un coche. El elegido fue el Peugeot 405 del concejal del PSOE Joaquín Dobladez, a quien apuntaron con una pistola frente a su hijo de 10 años, para que le diera las llaves. Así fue. Ahí empezó la persecución.

La caótica escapada por la ciudad terminó en la plaza Colón donde, tras chocar un coche, dispararon a dos policías locales hasta acabar con su vida. Ellas eran María Soledad Muñoz Navarro y María de los Ángeles García García.

Víctimas

María Jesús Muñoz escuchó la noticia por la radio mientras desayunaba en Almería. Tenía claro que las víctimas eran su hermana Marisol y su compañera Mari Ángeles. Llamó a comisaria, a su hermano que era jefe de la policía local de León para saber algo, pero no podían decirle nada de la operación. Sólo una agente se atrevió a recomendarle que viajara hasta Córdoba.

Marisol era madre de dos hijos de 6 meses y 2 años; Mari Ángeles, vuida desde hacía más de diez años, lo era de Elena, de 13 años, y Rafael Ángel, de 11. Ambas eran tan amigas que se trataban como hermanas.

Homenaje

La tragedia causó tremendo impacto entre los familiares y amigos de las agentes. Hasta se hizo un partido benéfico para recaudar fondos para los huérfanos entre el Córdoba y el Castelló d’Empúries. A el asistieron desde Jesús Gil a Bertín Osborne, así como Javier Arenas y José María García.

Por lo que respecta a Manolo Castaño, acabó en la uci después de que la policía disparara hasta 80 balas contra los atracadores que se encontraban en el coche cuando chocó. Ellos llevaban chaleco antibalas, Manuel, que se encontraba dentro del mismo, no. Estuvo tres meses con una traqueotomía y problemas ocasionados por la bala de la tripa. Salió del hospital en silla de ruedas para toda la vida.

Lavazza

Los asaltantes, Claudio Lavazza, Giovanni Barcia y Giorgio Eduardo Rodríguez, fueron detenidos. El primero llegó incluso a escribir un libro, Autobiografía de un irreductible, publicado por una editorial anarquista.

El italiano, que ya cometió otros delitos de sangre en su país antes de su llegada a España, nunca mostró arrepentimiento. Es más, justifica sus acciones por la pobreza vivida. En varios foros anarquistas, incluso se facilita su dirección y se le aplaude.