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Juan Antonio Gómez /SOS DESAPARECIDOS

Continúa la búsqueda de Juan Antonio, el espeleólogo desaparecido hace 12 años en Mijas

La última vez que se le vio con vida fue en la estación de autobuses y su familia asegura que no había ningún motivo para que desapareciera de forma voluntaria

4 min

A Juan Antonio Gómez se le perdía el rastro el 20 de julio de 2010 en la sierra de Mijas (Málaga): desde entonces nadie ha vuelto a saber nada de él. Este experto espeleólogo de 32 años se disponía a realizar una nueva salida por la montaña, una ruta que como mucho le iba a llevar dos o tres días, pero de la que nunca regresó. Transcurridos casi 12 años, sus más allegados todavía siguen buscando su cuerpo sin descanso.

Gómez publicó una guía de 54 cuevas con un sinfín de rutas por la cordillera malagueña, casualidad o no, lugar en el que se perdió. La familia no descarta ninguna hipótesis, aunque creen que su desaparición podría ser a raíz de que descubriera una nueva cueva, se adentrara en ella y no lograse salir.

La última vez que se le vio 

La última vez que se le vio con vida fue la misma mañana de su desaparición, en concreto, en la estación de autobuses de Mijas-Fuengirola. Según sus familiares, el excursionista salió de casa cargado con una mochila, un bastón, una cantimplora, algo de comida, un saco de dormir y dinero para tomar el autobús que lo llevó hasta el sendero en el que daba comienzo la ruta.

“Vuelvo en dos días o tres”. Al parecer, esta fue la última frase que dijo el experimentado montañero desde la puerta de su casa antes de emprender la que sería su última expedición. Doce años después, el misterio sigue rodeando su desaparición. Su familia no ha dejado ni un solo día de buscarle.

El espeleólogo desaparecido /SOSDESAPARECIDOS
El espeleólogo desaparecido SOSDESAPARECIDOS

"Estaba feliz y radiante"

Juan Antonio hizo de sus pasiones, la montaña y el deporte, su forma de vida. El senderista se licenció en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y se diplomó en Magisterio de Educación Física; desde hacía nueve meses que estaba encerrado estudiando para las oposiciones: quería ser profesor.

Su hermana Carmen explica a Levante-EMV que no habría ningún motivo para que el joven desapareciera de forma voluntaria: “Estaba radiante y feliz”. De hecho, señala que se acababa de licenciar, iba a cumplir su sueño de ser profesor, tenía un sobrino recién nacido y estaba planeando en primero alquilarse un piso con un amigo, y luego irse con el mismo a vivir a Irlanda una temporada para mejorar el inglés.

La preocupación de la familia 

A sus allegados les corroe la idea de que pudo estar vivo varias horas malherido y que las autoridades no hicieron lo suficiente para encontrarlo. “Se fue un martes, el jueves por la noche mi hermana Ana María sospechó y el viernes por la mañana fue a denunciar”, explica Carmen.

En este sentido, expone que les dijeron que había que esperar 24 horas para denunciar su desaparición “y ese fue el primer error”. La mujer cree que su hermano podía estar accidentado desde el mismo martes y lamenta que tan solo estuvieran buscándole cuatro días antes de que se desactivara el dispositivo: “Esa es la búsqueda que hicieron de mi hermano”, afirma.