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Anorexia, en una imagen de archivo / PIXABAY

El conmovedor relato de unos padres con una hija que sufre anorexia

Los progenitores de María cuentan el infierno que han vivido desde que la menor fuera diagnosticada hace tres años

4 min

“Ella era una niña normal hasta que de golpe todo cambió”, cuentan Alex y su esposa al diario La Voz de Galícia. Hasta los 11 años, su hija había tenido una conducta normal, como la de cualquier infante feliz a su edad. Sin embargo, la actitud de la pequeña dio un giro de 180 grados en pocos días.

Su madre revela que notó que algo no iba bien, cuando tras realizar una visita rutinaria al ortodoncista, María, nombre ficticio de la menor, no quiso tomar su helado de recompensa. Algo que hacía como costumbre siempre que iba al dentista.

La guerra a la hora de comer

Desde entonces, la vida de esta niña y la de sus padres se convirtió en un infierno. La mujer llamó rápidamente a su marido para contarle lo ocurrido, poco después las comidas en el hogar se convertirían en una guerra.

Ambos progenitores explican que su hija dejó de comer, y que la hora de la comida se había convertido en una batalla en la que ella les llegó a espetar que eran "los peores padres del mundo". María sufría anorexia, una enfermedad que a sus familiares les daba miedo pronunciar y que escucharon por primera vez en el primer ingreso de la joven.

Primer ingreso

Durante los últimos días antes de la hospitalización, su hija había bajado drásticamente de peso, pues solo comía una natilla para desayunar y otra para comer. A este primer ingreso, se le sucederían ocho más. Todo empezó hace tres años.

María pasaba temporadas en el hospital, bajo los cuidados de una enfermera y un psiquiatra. Su buena conducta la hacía recuperar peso rápidamente y las altas médicas llegaban antes de lo esperado. Sin emabrgo, al llegar a casa todo cambiaba. La joven se negaba a ingerir alimentos y los terapeutas aseguraban que se trataba de algo temporal. Asimismo, alegaban que el trastorno de su hija podía ser causado por las discusiones entre Alex y su mujer. 

15 días sin ver a su hija

Antes del último ingreso, la niña comía, pero no se permitía ganar peso. De hecho, para evitarlo, cuentan que se obsesionó con el ejercicio y que llegó a pasarse 12 horas al día de pie, caminando. Sus padres afirman que su hija jamás se sentaba. Ante la gravedad su caso, consiguieron que fuera derivada a otro centro médico. El último ingreso fue en una clínica de Alcalá de Henares (Madrid).

Allí la obligarían a sentarse. Estuvo sin poder ver a sus padres durante 15 días, y cuando estos la fueron a visitar, reconocen que por fin la encontraron en una silla. Hoy María tiene el alta y sigue trabajando con una psicóloga para asegurar que la transición sea lo más fácil posible. La joven ha empezado a recuperar su vida normal, y sus familiares parecen haber encontrado la paz que tanto buscaban. Aunque, eso sí, sin bajar la guardia.