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Piden dos años y medio de cárcel para Cassandra por unos tuits

Cárcel por unos chistes en Twitter de Carrero Blanco

El fiscal pide a Cassandra dos años y seis meses de cárcel por hacer chistes en Twitter que, según su perspectiva, enaltecían al terrorismo

3 min

Cassandra es una joven de Murcia que tuiteaba como la mayoría de jóvenes de hoy en día. El problema surgió cuando la Guardia Civil vio que los chistes que hacía mencionaban a Carrero Blanco.

Chistes como "Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella" o "¿Carrero Blanco también regresó al futuro con su coche?" han llevado a esta murciana a una situación totalmente inesperada.

El juicio se celebrará este miércoles en Madrid y su defensa se basará en el argumento de que nunca buscó humillar a las víctimas y que hacer chistes no es exaltación al terrorismo y que no debe castigarse penalmente.

Tras enterarse de la denuncia, Cassandra denunció en Twitter "que me pidan dos años y medio por hacer chistes sobre Carrero Blanco es un ataque a la libertad de expresión". La Audiencia Nacional la juzgará por enaltecimiento del terrorismo, pero según su defensa esa intención no puede entre verse en unos simples chistes en la red social.

Este mismo argumento fue el que usó el cantante César Straweberry en su juicio por la misma acusación que finalmente fue absuelto porque la Audiencia entendió que los tuits eran de “carácter pacífico”. Cassandra tenía el juicio junto a otras siete personas por las mismas acusaciones. El suyo se atrasó, a petición propia, cuando se enteró que su abogado de oficio, admirador confeso de Carrero Blanco, iba a aludir que sufría “enajenación mental” sin haberlo consultado con ella previamente.

Algunas de esas siete personas ya juzgadas, firmaron sentencias de conformidad por miedo a entrar en prisión. Algunos como Arkaitz Terrón, decidieron no firmar y enfrentarse al tribunal para demostrar que algunos tuits no son delito.

"Mi repercusión en Twitter es cero, pero eso les da igual, soy un titular más que alguien puede leer y se puede asustar", aseguraba Terrón tras su juicio. "El Estado quiere que cuando un chaval vaya a tuitear se lo piense dos veces", sentenció.