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Pineda del Mar y su costa  / Ayuntamiento de Pineda del Mar

Redescubre Pineda del Mar

La fusión perfecta de mar y montaña para todos los públicos, con una gran oferta cultural y gastronómica

Manuel Martínez
8 min

Se trata de un enclave natural entre la Costa Brava y la Sierra del Montnegre, que conforma una mezcla perfecta de playa y montaña. Pineda del Mar es un pueblo de tradición mediterránea catalogado por Eduard Punset como “el pueblo más amable de la comarca”, tal y como presumen en el portal oficial de turismo de la localidad. La temperatura se auto-regula entre las brisas marinas y el espesor del bosque, para que ni siquiera en verano el calor sea insoportable.

Una población de 26.659 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hace que visitar Pineda del Mar se convierta en una experiencia libre del agobio típico de las grandes ciudades turísticas. A los paisajes naturales se suman los diferentes edificios de carácter histórico y cultural, algunos con más de 250 años de antigüedad, ruinas romanas e íberas.

Playas familiares

A pesar de que Pineda del Mar no es una gran urbe costera, se distinguen hasta cuatro playas diferentes para acoger a todo tipo de públicos. La principal es la Playa de los Pescadores, situada en el centro de Pineda y con la catalogación de Bandera Azul. Cuenta con un ambiente familiar, sombras naturales y parques infantiles para los más pequeños. Es un espacio amplio donde reina la paz, la tranquilidad y la convivencia.

La Playa de la Riera es un entorno más proclive a las reuniones familiares o con amigos, gracias a su extenso paseo marítimo y sus zonas ajardinadas. Guarda mucho parecido con la Playa de los Pescadores en cuanto al ambiente que desprende. También tiene la Bandera Azul y está distinguida con el SICTED, que indica su compromiso de calidad turística.

Playas naturales y para mascotas

Si la intención es viajar con mascotas, Pineda del Mar ofrece zonas amplias y habilitadas para los animales en la Playa de Poblenou. Se accede a través de unos pasos subterráneos con escaleras, pero también están adaptados para personas con movilidad reducida. Además, incluye diferentes instalaciones para practicar deportes costeros.

La fusión entre playa y montaña brilla en todo su esplendor en la Playa de los Pinos, situada al norte de la localidad. Aquí se encuentra el Club Náutico y la Base Náutica, donde se organizan diferentes actividades acuáticas. Asimismo, incluye zonas de picnic rodeadas de árboles y es la más cercana al Parc del Montnegre. También cuenta con espacios más reservados e íntimos, y con una zona de baño nudista perfectamente señalizada.

Playa de los pinos, Pineda del Mar / Ayuntamiento de Pineda del Mar
Playa de los pinos, Pineda del Mar / Ayuntamiento de Pineda del Mar

Pineda también tiene montaña

Escondiendo esta población mediterránea se encuentra el Parc del Montnegre i el Corredor, un espacio natural frondoso que combina sus colores verdes con el azul del mar. Este parque está compuesto por pinares de pino piñonero de la vertiente litoral, que dan paso a los encinares, los alcornocales y los robledales si se marcha hacia el interior.

Dentro de este bosque, pasado y presente se funden entre dólmenes neolíticos, iglesias medievales y restos de la civilización íbera, con las masías y cultivos actuales. Para no andar a ciegas, existen tanto rutas guiadas, como senderos de montaña muy bien señalizados para disfrutar de todos estos paisajes.

Oferta cultural

La ciudad de Pineda del Mar ofrece constantes eventos y actividades culturales. Por ejemplo, el Auditori, el Centre Cultural i Recreatiu y el Centre Cívic de Poble Nou organizan espectáculos para todas las edades. Por otro lado, la Fundació Tharrats de d’Art expone desde 1991 la obra de Joan Josep Tharrats. También está disponible Can Comas, una antigua masía del siglo XVII dedicada a la dinamización cultural y abierta al público.

La forma de llevar agua a Pineda el Mar en la época romana queda en evidencia gracias al Acueducto de Can Cua, que conectaba Can Bufí con la Villa Romana de Can Roig. Además, si se adentra en el bosque, situado en la cima de la colina Montpalau se encuentra el castillo del mismo nombre. Una edificación en ruinas que controlaba buena parte del Alt Maresme y limitaba con los dominios del Castillo de Palafolls.

Placer para el paladar

Como no podía ser de otra forma, este pueblo mediterráneo cuenta con una gastronomía tradicional todos los meses del año. La cocina de verano está marcada por los chiringuitos y restaurantes que plasman en sus platos todo el sabor de una población marinera. Los establecimientos de la zona también ofrecen multitud de opciones, desde los productos más frescos y de temporada, hasta los asadores de carne donde dejar el pescado a un lado.

Por último, en primavera tiene lugar la Jornada del Bacalao, en la segunda quincena de marzo, ideal para descubrir las virtudes de este pescado a través de la gastronomía propia del lugar y sus muchas recetas.

Turismo deportivo

La Costa Brava confiere a Pineda del Mar un entorno favorable para practicar deportes acuáticos. Por ejemplo, cuenta con una Base Náutica que gestiona diferentes eventos en el entorno marino, adaptados tanto al tiempo de estancia en el pueblo como a la experiencia del turista en este tipo de actividades.

Como es evidente, el frondoso bosque que rodea al municipio también se puede aprovechar para hacer rutas en bicicleta de montaña, que se pueden alquilar en el pueblo. Para las personas más competitivas, el ayuntamiento organiza pruebas y campeonatos deportivos tanto en la playa como en la montaña.

Curiosidades históricas

La tranquilidad que ahora reina en el pueblo nada tiene que ver con la historia de enfrentamientos que marcó su pasado. Según el portal oficial de Turismo de Pineda del Mar, la costa era un enclave perfecto para las diferentes civilizaciones que han permanecido en la Península Ibérica, tanto es así que los primeros asentamientos íberos fortificaron gran parte del territorio y todavía se conservan esas ruinas.

Pero la mayor tensión bélica en las inmediaciones de Pineda del Mar tuvo lugar en el siglo XVI, cuando se sucedían los ataques de piratas turcos. Irónicamente, elegían las fechas primaverales y veraniegas, cuando estaban más calmadas las mareas, para romper la paz que desprende este lugar y saquear este pueblo costero​.