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Plantas / UNSPLASH

Descubren plantas capaces de masajearse a sí mismas para autopolinizarse

Se trata de un fenómeno único y desconocido hasta ahora en el ámbito de la botánica

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La autopolinizacion es una forma de reproducción que puede ocurrir en algunas especies de plantas, cuyas flores suelen tener estambres. Aún así, es un sistema poco habitual, pues los movimientos dentro de las propias plantas son infrecuentes. La mayoría han desarrollado mecanismos para prevenir los efectos nocivos de la endogamia, es decir, la reproducción entre la misma 'familia', pero existen algunas especies que se han especializado en reproducirse de forma autógama, sin necesidad de cruzarse con ninguna otra.

Un equipo de científicos de la Universidad de Granada ha descrito por primera vez un nuevo mecanismo que promueve de forma activa la autopolinización en determinadas especies de plantas, al que han llamado 'masajeo de anteras'. Este estudio, publicado en la revista The American Naturalist, supone el descubrimiento de un fenómeno único y desconocido hasta ahora en el ámbito de la botánica.

¿Qué es el masajeo de anteras?

Se trata de un mecanismo que consiste en un movimiento coordinado y repetido durante horas que las anteras de las flores (la parte terminal del estambre, en la que se produce el polen) llevan a cabo sobre el aparato femenino de las mismas --estigma--. Esta investigación también demuestra que este masajeo es suficiente para producir deposición de granos de polen sobre el estigma de la flor y, por tanto, que se polinice, lo que permite que alcancen por sí solo valores de éxito reproductivo similares a los que se logran mediante la polinización artificial o la fecundación cruzada.

'Erysimum incanum', una de estas plantas / UGR

'Erysimum incanum', una de estas plantas que se autopolinizan / UGR

Los mecanismos que favorecerían la autogamia no se han descubierto con frecuencia, sino que suelen ser mecanismos pasivos en su mayoría. El presente descubrimiento abre una nueva vía en el entendimiento de la reproducción en plantas y, por tanto, de la evolución de las mismas. Una de las especies que goza de este mecanismo es la Erysimum incanum.