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Un perro salva de morir congelado en la nieve a su dueño gravemente herido

La mascota acompañó al hombre durante 20 horas y lo mantuvo caliente hasta que llegó la ayuda

3 min

El mejor amigo de un hombre, un Golden Retriever llamado Kelsey, salvó de morir congelado en la nieve a su dueño cuya lesión de cuello le impedía moverse del lugar. El animal supo, de alguna manera, que debía permanecer a su lado para mantener el calor corporal, que debía mantenerlo despierto a base de lametones y que debía pedir ayuda.

El reloj marcaba las 22:30 de la noche del 31 de diciembre cuando Bob, un granjero solitario, aprovechó el intermedio de un partido de fútbol que estaban retransmitiendo por la televisión para salir fuera de su casa a recoger leña para la chimenea.

El recorrido era corto, pero la mala suerte quiso que Bob resbalara con el hielo y se rompiera el cuello, quedándose completamente inmóvil en el sitio. "Me puse a gritar y a pedir ayuda pero el vecino más cercano está a 400 metros. Por suerte Kelsey vino", relató Bob.

Kelsey desde un primer momento supo instintivamente cómo debía actuar y gracias a ello, todo pudo quedar en una anécdota.

Bob recuerda que durante las 20 horas siguientes al accidente, se había quedado paralizado en el suelo, vestido únicamente con un pijama y con unas temperaturas de -4ºC. Kelsey apareció y enseguida se posicionó a su lado para mantener su calor corporal y comenzó a ladrar para pedir ayuda, pero su vecino más cercano vive a medio kilómetro de distancia de la granja. A pesar de ello, Kelsey no cesó en su intento.

Así estuvo hasta que, en torno a las 18:30 de la tarde del primero de enero, un vecino se acercó alertado por los incesantes ladridos del animal y al encontrarse con la situación llamó a emergencias. Una hora antes, Bob había perdido el conocimiento.

Según el Hospital McLaren, cuando recogieron al granjero éste sufría de hipotermia, fibrilación y una dislocación de las vértebras C4-C5 en la zona de la nuca que le comprimían la médula espinal y le impedía caminar. Después de una intervención quirúrgica, el equipo médico consiguió que Bob volviera a recuperar el movimiento en las piernas.

"Estoy muy agradecido por mis dos héroes", dijo Bob. "Kelsey me mantuvo caliente y nunca dejó de ladrar para pedir ayuda. Y el Dr. Colen me salvó la vida y la capacidad de moverme. Ellos son mis verdaderos héroes y les estaré eternamente agradecido", sentencia.